CAPÍTULO 04

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Nathaniel

La puerta se abre con una silueta masculina en ella, camina unos pasos hasta donde se encontraba el pequeño nay, aunque se sentía débil por la falta de comida podía seguir peleando, era lo suficientemente listo como para saber que la comida podía contener veneno, pero no fue lo suficiente para quedarse en el puto parque y no seguir a un completo desconocido hasta su casa.

Quizás lo merecía, ya que la parte mas enferma y mezquina de su ser le excitaba que este pudiera tomarlo por la fuerza y hacer lo que quisiera, pero ahora que vivía en carne propia la historia que se imaginó en su cabeza las cosas cambiaban.

—Amor, ¿Por qué no has comido? — expresa Jadden con voz de hilo, se inclina para estar junto a él, el menor supo en ese momento que en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo no tendría oportunidad, y la única opción era escapar sin enfrentarlo.

—No soy tu amor...— fueron las palabras ahogadas que salieron de su boca.

—No comprendo, ¿Que esto no era lo que querías? — alza algo enfurecido. —me parece que esto era lo que querías que pasara según tu mormosa historia. — grita y sujeta la mano de Nathan para colocarla en su miembro, el se queda petrificado por la situación. —Llevas un mes mirándome, escribías historias sobre lo que te podría hacer, ¡Que no estas disfrutando! — chilla y restriega la palma en su miembro, sino fuera por la tela del pantalón podría sujetarlo entre sus manos, pero incluso en aquella situación lo que el menor sentía era miedo, ¿Cómo sabia aquel de sus historias? Escribió todo aquello en su diario personal.

—¡Suéltame! — dice débilmente fulminándolo con la mirada, se había metido en la boca del lobo, de uno demasiado enfermo como para razonar.

—¿¡Que!? — expresa sonriendo al ver que sus palabras no tenían la suficiente fuerza como para apartar la mano de su entre pierna. — No quieres comer ¿porque no te he cogido? — el corazón del joven se congela y siente el acido en su garganta, comenzaba a apoderarse el pánico de su cuerpo. —Créeme que como tu historia lo haremos, como animales salvajes, y por tu bien tienes que tener fuerza, o te destrozaré desde adentro. — sonríe de forma ladina, tira de su cuerpo como si fuera un juguete, podía sentir el aliento de Jadden azotar su cara, sabia justo lo que iba hacer en ese momento, el lo escribió y ahora lo sentiría de verdad, cierra los ojos y espera.

El estruendo de un golpe seco se escucha en la habitación, su rostro gira hacia un lado, y en el impacto su cabeza golpea el borde del libro, todo se tambalea a su alrededor, el dolor se dividió en dos partes, su labio roto y su frente herida, observa la silueta borrosa del pelinegro y se enfoca en su sonrisa pretensiosa.

—Esperabas el beso, ¡Cierto! — se carcajea. — vamos a cambiar tu historia a mi manera...

—La policía me encontrará después de que mi madre llame a la policía...— sonríe con el estirpe de sangre enfatizando su herida en el labio inferior, su agresor se acerca de nuevo y su cuerpo tiembla, él saca de su bolsillo su celular y se lo muestra para alardearlo, abre la bandeja de mensajes y al aclarar su garganta la sonrisa de Nathan desaparece.

—"Mamá me quedaré este mes con Irene, no te preocupes, te contaré todo..."— expresa, sabia que no le diría nada más, parecía como si el mismo hubiera enviado el texto, apretó los puños enfocando su furia en aquel ser.

—Eso no funcionará...

—Irene, voy a ir con Jadden de viaje, se lo que piensas, pero te contaré todo, cúbreme...— terminó de leer el mensaje con una carcajada infernal, parecía tenerlo todo planeado, ya no podía aparentar mas fuerza, una penosa lagrima interrumpió sus pensamientos, y como una premisa a una noche llena de llanto su voz salió por si sola.

—¿Cómo sabías que Irene me cubriría? O ¿Cómo escribo? Mierda...— se atraganta entre las lágrimas y las palabras.

—Nada de todo esto es por casualidad...— fueron las palabras que salieron de su boca, y como el fuego que derrite el hielo se acerca y le besa los labios de forma delicada. — pero tu historia hace que esto se vuelva interesante...— todavía siente el fantasma de sus labios en su pequeña herida, creyó ver como aquel parecía limpiar el exceso de su sangre en su labio con el dedo, para luego saborearla.

En ese momento deseaba recordar que tanto había escrito en su diario, quizás algo le hubiera ayudado a salir de aquel lugar...

Su acompañante sale de la habitación dejándolo en aquel lugar, lleno de libros, mas que una biblioteca aquello parecía una bodega, el dolor regresaba amenazando con apoderarse de su conciencia lleva su mano hasta el punto inicial del dolor, y al sentir la yema de sus propios dedos, se arrepintió de aquella idea, el dolor se intensificó.

Mira sus manos ahora con la macha de sangre y toda la habitación se agrandó de golpe, como si fuera una diminuta mancha en aquel lugar, y todo parecía caerle encima en cualquier momento.

No bastó un minuto para que su estomago le recordara que no había probado bocado, justo antes de llegar a la mesa con la comida la gravedad le ganó la partida desplomándose en el suelo de golpe.   

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⏰ Última actualización: May 07, 2019 ⏰

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