17.

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Un viernes por la noche, como habían planeado, están viendo películas toda la noche, comiendo pizza y comida chatarra. JaeBum está ligeramente distraído de la escena mientras YoungJae está totalmente concentrado.

En algún momento YoungJae recarga la cabeza sobre el hombro del mayor; por ello, cuando el castañito tensa su cuerpo JaeBum lo nota fácilmente. No sabe si es por la película, donde un chico está inhalando cocaína.

-¿Todo bien?-Pregunta, pero no obtiene respuesta.

YoungJae está perdido en los recuerdos de todas las veces en las que vio a su madre hacer exactamente lo que hacía el personaje.

-Jae, ¿Quieres ver otra cosa?

Silencio nuevamente y el pelinegro despega su cuerpo del ajeno para poder hablar con él.

-YoungJae.

Y por fin lo mira.

-¿Sí?

-¿Qué sucedió?-Sus cejas se fruncen y las del menor se alzan, pensando en excusas.

No le parecía una buena idea mentirle. Las mentiras le parecían malísimas y JaeBum había sido muy bueno con él como para decirle una.

-Mamá... ella hacía eso.

No sabe qué responder cuando el castaño suelta eso.

-¿Tú sabes...

-Sí. Sé lo que las drogas son. Sé lo que provocan. Viví con una adicta.

-Jae, yo...

Sus labios se quedan entre abiertos, no encontrando palabras. El menor le sonríe de una manera dulce y apagada. Y a pesar de lo que le acaba de confesar, sólo puede pensar en lo grandioso que el menor es.

Porque YoungJae era consciente de tantos temas: era consciente de la maldad en el mundo, de la crueldad en algunas personas, de la mala vida que algunos podían llevar; porque había vivido tantas cosas y aún así sonreía. Tan bonito y grande. Tan precioso y positivo.

-Solo ven aquí-Y lo atrae a sus brazos. Porque no lo pidió, pero sabía que necesitaba un abrazo.

Y aun que YoungJae no lo pidiera JaeBum ya lo había decidido: lo llenaría de tanto amor como le fuera posible. Porque lo merecía.

Por una sonrisa [2Jae]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora