Jimin sentía como si se estuviera ahogando, se sentía una escoria y se culpaba a si mismo por absolutamente todo lo que había pasado. Él sabía perfectamente que no debía culparse por algo él no tenía el control absoluto, pero igual así se sentía realmente insuficiente e idiota.
Hoseok sentía como si el mundo se le estuviera cayendo encima, lloraba todos los días por lo que había ocurrido y por sentir excesivamente la ausencia de Jimin. Él también se culpaba de muchas cosas, aunque Jimin le dijera siempre que no importaba o que le perdonaba por todo lo que hizo y pensó.
Los dos se sentían depresivos en sus propias formas, los dos pensaban en el otro constantemente, la relación tan bonita que ellos tuvieron ahora ya no estaba, ahora es una historia que contar, algo tan hermoso pero doloroso a la vez que vivir eso sería como estar dentro de una película sin realmente estarlo.
El futuro era algo que no se podía saber, simplemente hay que esperar por él. El presente es algo que se vive, del que se debe de aprender para que las acciones que cometes tengan causa y efecto positivos. El pasado es algo que ya no puedes cambiar, incluso si lo deseas con toda tu alma, el pasado duele pero sirve para el futuro, para no cometer los mismos errores.
A Jimin y a Hoseok le dolían esos tres tiempos, pero lo que más le afectaba a los mencionados es su pasado. La inseguridad, el egoísmo, la falsedad que ellos fueron absorbiendo de la sociedad a lo largo de su juventud provocó un inmenso cambio en sus personalidades.
Cuando la relación de Jimin y Hoseok se quebró, los dos lloraron, derramaron lágrimas uno por el otro ya que se sentía como una despedida eterna.
Se sentía como si se estuvieran muriendo.
Las lágrimas que cayeron al suelo. Los golpes que dió Jimin a la pared. Las cartas que había hecho Hoseok. El sufrimiento de los dos al termino de algo tan hermoso, ahora es simplemente un recuerdo.
Todo eso ahora estaba en el pasado, pero no todo fue malo al acabar la relación, Jimin y Hoseok no se tuvieron rencor, ellos se tienen mucho cariño y deseo. Ellos dos guardan en sus almas llenas de dolor una historia de amor puro.
Pero las cosas cambiaron, Jimin desde su separación con Hoseok había dejado de comer como antes, comía muy poco y no era para nada sano lo que ingería diariamente.
Luego estaba Hoseok, dejo de comer completamente, el positivismo que tenía se le había ido en un instante, las esperanzas se esfumaron solas y el negativismo ingresó a su ser rápidamente.
Hoseok llegó a tal punto de dejar de comer que en un mes se había desmayado más de tres veces. Tenía mareos constantes y no tenía ganas de nada, se la pasaba llorando y tenía ojeras notables.
Luego estaba Jimin, que su depresión generó una preocupación excesiva sobre la opinión de los otros sobre él, tanta era la preocupación que se comenzó a preocupar por su apariencia, luego de eso Jimin comenzó a tomar clases de baile para bajar de peso. Jimin mientras más iba a sus clases de baile más rudo era consigo mismo, si no le salía un paso, lo repetía mil veces hasta el cansancio excesivo, había llegado hasta un cierto punto en el que se había desmayado en plena clase de tanto esfuerzo que hacía.
El sufrimiento de los dos era notable, muchas veces su amigo llamado Kim Namjoon había tratado de hablar con los dos, muchas veces por separado y las veces que quería hablar con ellos dos juntos, ninguno se aparecía o simplemente sólo aparecía uno.
Namjoon había llegado a preocuparse tanto que comenzó a generar una frustración por no ser capaz de arreglar el problema que tenían Jimin y Hoseok. Meses después, Namjoon se dió cuenta de que debía relajarse para luego no cometer una locura, así que comenzó a acudir al psicólogo, comenzó a leer muchos libros para así poder no sentir cosas innecesarias. Así, Kim Namjoon evolucionó aunque siguió siendo incapaz de poder ayudar a sus amigos, pero al menos tenía la consciencia tranquila al saber que ninguno de sus amigos cometería una locura o al menos en sus afirmaciones confiaba...
Cinco años después.
Jimin había madurado mucho, ya no era como antes. Había ingresado a la universidad y ya no era un adolescente con problemas de autoestima, ahora se había convertido en el mejor bailarín de toda su universidad. Pero había algo que le faltaba, no se sentía del todo satisfecho con todo el apoyo de toda su universidad cuando competía contra otros bailarines. Los meses pasaban y Jimin seguía insatisfecho.
Hasta que llegó un día donde su corazón latió con fuerza porque volvió a ver los ojos marrones oscuros que en su adolescencia lo volvían loco. Los ojos de los que tanto habló a las personas con las que entablaba una conversación antes. Los ojos más preciosos que él había visto en toda su vida.
Esos ojos eran de Hoseok, el hombre que lo enamoró sin ningún esfuerzo, el hombre que provocó mil sensaciones en Jimin. Ahí estaba, a unos metros de distancia en un parque de Seoul mientras dibujaba una rosa que tenía frente a él.
– Hoseok, estás hermoso como siempre lo estuviste. – dijo Jimin susurrando para si mismo.
Jimin se quedó admirando a Hoseok, su primer y único amor en toda su vida, había visto que estaba más delgado que nunca pero su aspecto seguía siendo perfecto, como siempre lo fue.
Lentamente Jimin comenzó a caminar en dirección a Hoseok y no se había dado cuenta, su mente sólo pensaba en hablarle y hacerlo hasta que se quede sin saliva.
Fue acercándose cada vez más a Hoseok, sentía la euforia recorrer sus venas en un destello. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de él, aspiró el aroma de Hoseok y se deleitó con el aroma tan varonil que tenía.
– Hola, Hoseok. – dijo Jimin sobresaltado un poco a Hoseok y Jimin sonrió ante su gesto, achinados sus ojos.
– Hola, Jimin. – dijo Hoseok sonriendo también.
Los dos se sintieron como en las nubes, como si por fin después de tantos años pudieran respirar. Los dos se miraban y se sonreían mutuamente, no podían creer que tenían al otro en frente.
Sabían que todo comenzaría de nuevo y esta vez con mucha más madurez y con mucha más seguridad de si mismos. Hoseok y Jimin estaban destinados a estar juntos, era claro que cualquier "coincidencia" los envidiaba, porque ellos eran la pareja perfecta, sólo que lo fueron en el momento menos indicado para amar al otro.
Fin.
Este es mi primer O.S, me salió bien porque lo escribí con el alma y estoy realmente orgullosa de lo que creé aquí. Espero que algunos se sientan identificados porque el final es para reflexionar, no para llorar, tengan en cuenta los que sufren por amor que si de verdad el amor que se tenían era más verdadero que nada en este mundo, volverá todo el amor, les juro.
Espero que les guste ❤❤
•Ara•
