ACTION TALES:La Liga de Los Hombres Misteriosos#4

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Capítulo XIII

Las primeras luces del día entraban en el lujoso ático del hotel Dillon de Los Ángeles situado en Hollywood Boullevard que había sido reservado por el Reverendo Charles Pali, una de las identidades usadas por Jethro Dumont, el cual a pesar de lo temprano de la hora ya se hallaba despierto, estaba sentado en el suelo con las piernas cruzadas en la postura del loto en frente de una improvisada capilla que constaba de la figura de un buda y de una pequeña lámpara de aceite sobre la que titilaba una llama. Meditaba como hacía cada día desde que más de una década atrás pisase por primera vez la sagrada ciudad de Shangri-La.

La meditación se vio interrumpida por la llegada de Tsarong, que puntual como un reloj suizo y por el agradable olor que le precedía debía llegar con el té de la mañana y con la prensa del día. El viejo monje tibetano sirvió una humeante taza y Jethro abandonó su postura de meditación.

- Buenos días, Tsarong.

- Buenos días, tulku.

Tsarong siempre se refería a Jethro Dumont por su título de tulku, que solo era dado a aquellos lamas que por su rango eran merecedores de ello. A pesar de las veces que el propio Jethro le pidió que no lo hiciera, era impensable para el tibetano dirigirse a él de otra manera que no fuera aquella.

- ¿Alguna novedad en la prensa?

- Lamentablemente las noticias horribles no son novedad en estos días. -entregó el periódico mostrándole la noticia de portada del Herald

La cifra de muertos asciende ya a 21 en la guerra de bandas de Chinatown”, casi parecía chillar aquel escandaloso titular en letras enormes que ocupaba toda la portada, Dumont abrió el periódico para leer con interés el artículo del director Kenneth Mason.

En la línea de los últimos días; Mason cargaba contra las autoridades de la ciudad y particularmente contra el cuerpo de policía de Los Ángeles, a los que llamaba incapaces y corruptos por permitir que la violencia imperara en las calles. Lo cierto es que no le faltaba parte de razón pero el momento era muy delicado en la ciudad, la tensión se podía casi palpar para alguien que conociera el pulso de la gran urbe. Se había desatado una guerra entre las triadas tong de Chinatown con una inusual violencia, pero las noticias de hoy eran aún más preocupantes. En una explosión ocurrida en el restaurante “El Emperador Carmesí” la noche anterior una familia de raza blanca había muerto, un hombre y una mujer adultos y una niña de nueve años. Eso iba a ser un mazazo para la ciudad, aquello pasaba de ser una guerra entre bandas a una potencial guerra civil entre razas por toda la ciudad. Y sin duda los que se llevarían la peor parte iban a ser los de la minoría de origen chino. En el artículo hasta se ponía en entredicho la celebración de la entrega de los Oscars si la situación no cambiaba.

- El señor Mason sabe como vender periódicos pero hace poco favor a la convivencia Tsarong

- Quién pierde su caballo, puede recuperarlo, pero aquél que pierde su palabra jamás la recupera.

- ¿Refranes tibetanos tan de mañana? -bromeó Dumont

Si Tsarong captó la broma no hizo ninguna señal de ello, el carácter del tibetano era poco dado a la diversión. Jethro desistió de tratar de hacerle reír y le entregó tres sobres.

- Entrega esto discretamente a Gary Brown, Evangl Stuart y al Doctor Valco, se alojan en este hotel siguiendo instrucciones que les he dado previamente, tienes los números de habitación en los sobres. Necesito reunirme con ellos prontamente porque voy a necesitar de su ayuda.

- Supongo que será en su identidad de Green Lama así que me he tomado la libertad de preparar sus vestimentas.

- Como siempre Tsarong, te adelantas a mis deseos. -sonrió Dumont

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