El Enigma podía hacerlos
ricos para siempre, pero
sin embargo, también
podía quitarles todo,
hasta incluso, la vida...
PROLOGO:
"La Historia"
En un pequeño pueblo vive una amable anciana, la Sra. Ernestina, famosa por sus enigmas e historias fantásticas. Vive sola en su gran mansión de la colina, conocida por la gente del pueblo como "La casa de los enigmas". La Sra. Ernestina es muy solitaria y rara vez se la ve en el pueblo. Adora tocar el piano y pasa sus días cuidando de su jardín; un hermoso jardín con antiguas fuentes de agua, pequeños estanques con peces y lleno de flores de los mas variados colores. Su antigua mansión y su jardín son la inspiración para muchas de sus historias y enigmas.
Solo la visitan, no muy frecuentemente, sus sobrinos, Esteban, José y Lisa; que no han sido muy amables con ella desde hace muchos años; y se dice que solo les interesa su fortuna. Ellos están acostumbrados a descifrar los enigmas que, desde muy chicos, su tía les leía; las historias hacían volar la imaginación de los pequeños dentro del cuarto de música, junto a la gran estufa de leños. Pero ahora, ahora es diferente, los tres se enfrentan al último enigma, quizás, al más difícil de todos, al que decidirá quién vivirá feliz para siempre.
La Señora Ernestina
Ernestina descansa en su lecho, sus sobrinos, Lisa, Esteban y José, llenos de ambición, esperan con ansiedad el momento en la lujosa habitación; también está presente el abogado de la señora Ernestina con su maletín, del cual Lisa, Esteban y José no han quitado los ojos de encima.
El silencio del cuarto, se rompe de pronto por la moribunda voz de la tía que llama a sus sobrinos y les susurra en sus oídos algo que parece decir:
—Espero que el más inteligente se quede con todo.
Estas, parecerían haber sido sus últimas palabras, porque de pronto sus ojos se cierran y su cabeza se voltea hacia un lado.
Así es; Ernestina, ha muerto. Los sobrinos se miran entre sí pero no dicen nada, claro!, seguramente cada uno de ellos piensa: «Por fin..., ya soy rico».
De pronto sus pensamientos se ven interrumpidos por la voz de Marcos, el abogado, que dice:
—Es hora de que el testamento de su difunta tía sea leído.
Enseguida la mirada de los tres ambiciosos es dirigida hacia el maletín, el cual es puesto sobre una pequeña mesa de roble y abierto por el fiel abogado. Marcos saca el esperado testamento y procede a su lectura:
«A los 23 días del mes de Agosto de 1943, yo, María Ernestina Berti, deseo que a mi fallecimiento les sea leído a mis sobrinos Lisa, José, y Esteban Limar lo siguiente:
"Así como el fuego consume la leña y da calor a éste hogar, el infierno de ésta casa hará feliz a alguno de ustedes, pero cuidado, no es fácil llegar hasta lo buscado, pues si se equivocan, puede ser su último pecado, ya que las cosas no son lo que parecen ser, y el suelo no es siempre firme para el muy interesado"».
—¡Otra vez la tía con sus tontos enigmas! —exclamó Esteban furioso
—Su último enigma —agregó José, resignado.
Todos se levantan de sus asientos; José y Esteban levantan el cuerpo sin vida de su tía y lo introducen en el gran ataúd que está junto a su cama; con éste se dirigen escaleras abajo, a través de la gran mansión; Lisa y Marcos los siguen más atrás.
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El Enigma
Mystery / ThrillerEl Enigma podía hacerlos ricos para siempre, pero sin embargo, también podía quitarles todo, hasta incluso, la vida...
