Disclaimer: Los personajes de South Park no me pertenecen.
Exclamó el joven tras haberse pasado con el corte realizado. Observó a su vez cómo la sangre se derramaba por sobre sus pálidas muñecas, no quería lastimarse tanto, solo quería... solo quería distraerse con algo. Soltó el filo que sostenía con su mano derecha para redirigir su mirada al líquido carmesí que emergía de entre la herida en su muñeca izquierda, ambas habían quedado comprometidas al haber entrado en pánico por encontrarse en una situación así.
—¡Ra-rayos! ¿Qué voy a hacer ahora? —continuaba su temor, viendo cómo ahora el piso de su habitación empezaba a mancharse con manchas de su propia sangre. —Oh por Dios, oh por Dios... —eso es lo que se buscaba por tratar de evitar pensar en las drogas, ¡ya estaba cansado de lo mismo! Pero no podía alejarse por decisión propia, en algún blog habría leído que la gente se lastima para evitar pensar en ciertas cosas que le hacen daño.
Fue entonces que, por mala jugarreta del destino, su teléfono sonó en el ya conocido tono que indicaba que un mensaje le había llegado. Sin soltar su muñeca, se giró levemente hacia la dirección del aparato, cerrando un poco los ojos por la lastimosa luz que emanaba su pantalla. Por ese rato olvidó el lío de su muñeca y se arrastró hasta el teléfono, lastimando sus rodillas con la alfombra rasposa en el acto.
"Hey, estás libre? Estoy yendo para allá"
-Craig
—Diablos. —susurró para si mismo y se detuvo un momento, pensando en la respuesta que debía darle. Sus muñecas eran un desastre y su habitación también, era el PEOR momento que pudo haber elegido Craig para aparecerse en su habitación.
"Si si estoy libre"
No tuvo más opción que responderle que sí. Frunció el ceño y dejó el teléfono a un lado, para acto seguido levantarse de su lugar y dirigirse al baño. Su casa estaba vacía, como casi todos los días, las luces estaban apagadas y la poca iluminación que había era gracias al escaso sol que todavía había afuera, era cuestión de minutos que quede en total oscuridad.
Llegó al baño y con un poco de agua se enjuagó su herida, descubriendo que la sangre se había secado, optó por solo pasarle un papel mojado y colocarse una de sus camisas, la primera que vio fue la que se puso, no importándole si estaba sucia o lavada.
Total, al rato necesitaría lavado.
Regresó a su habitación y se sentó en su cama, paciente esperando a que Craig llegase. Si sus cálculos son correctos, debe llegar en al menos unos 20 minutos, pues la universidad más cercana a South Park, la que todos sus amigos cursaban, estaba aproximadamente en unos 30-40 minutos de distancia, pero a Craig le gustaba ser imprudente y manejar como loco, especialmente cuando iba a visitar a Tweek.
Sin darse cuenta, desde su habitación escuchó como el auto de Craig pasaba frente a su casa, era cuestión de minutos que llegase a la puerta. Se levantó, acomodó correctamente... o como pudo, la camisa que había tomado del baño y se dirigió a la puerta.
Por suerte, todavía había algo de luz exterior y no tuvo necesidad de prender las luces de su vacía y desolada casa. Caminando a rastras llegó a la puerta y en el momento que abrió, se topó con un Craig con el puño levantado, a punto de tocar la puerta.
—Hola Tweek, —saludó el de cabello oscuro.
—Hola Craig. —correspondió el más bajo aquel saludo, evitando con la mirada el toparse con la otra. De los nervios, tomaba las mangas de su camisa, tratando de bajarlas lo más que podía para evitar que el otro se percatase de lo que había ocurrido momentos atrás.
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Sick Boy
RomanceEl café no era lo único a lo que Tweek se había vuelto adicto. La diferencia entre uno y otro era que el otro ya no podía ser suyo.
