Desperté con dolor en la cabeza y en el estómago, intenté tocarme la cabeza pero tenía las manos atadas, no podía ver nada, intente mover mis pies pero también los tenía atados. Todo estaba silencioso y eso me estremecía.
-Veo que despertaste- dice una voz femenina, por un momento se escuchan dos metales rozarse. Era un ruido estremecedor, se podría decir que era el sonido de la misma muerte. - Deberíamos divertirnos- otra vez ese sonido cada vez más cerca. El sonido desaparece dandole la bienvenida a unas manos heladas en mis hombros, unos mechones de cabello rosan mi espalda- Vamos a quitarte esto te parece- dice en mi oreja con un susurro. Yo no me muevo, tengo miedo de que debajo de mi rostro haya un cuchillo o algo parecido. Bastante historias he visto y no terminan nada bien. La chica me quita la banda y llega una luz secadora color blanca. En un intento por protegerme los ojos bajo la vista y para mi suerte no había un cuchillo esperando mi muerte. -¿Cuál es tu nombre, chico?- intento ver de dónde viene la voz pero solo hay oscuridad.
-Raphiel- respondo con voz temblorosa.
-Dime Raphiel, ¿Te gustan las torturas?- no sabía que responder, me encantaba leer historias pero no verlo en persona.
-No lo sé
-¿Quieres descubrirlo?- no respondo- Muy bien lo tomaré como un si- y con eso las luces se apagan.
-No, no ,no ,no ,no ,no ,no- maldigo mi vida de psicópata encubierto.
De repente una música de circo aparece "Damas y caballeros bienvenidos al circo Sangre Locurasti!!!" sé escuchan aplausos, "En el día de hoy veremos muchas cosas interesantes". Una chica se acerca a mí y me quita las sogas, llevaba una máscara que le cubría toda la cara.
-No hables y ven conmigo- ella solo me arrastró hacia las afueras del circo o lo que parecía algo asi. -Soy Lucianela. Debes morderme.
La mire atómico, ella en parte solo se alzó la manga y me mostró su palido brazo. Por alguna razón solo veía su vena palpitando bajo su blanca bien.
-Muerdeme rápido!!- exigía ella, yo solo sentí una sed y un descontrol, sin pensarlo tome su brazo y la mordí. Su sabor era glorioso y perfecto me separé solo para verla. Detrás de esas pupilas azules podía ver mis ojos color rojos desde nacimiento.
-¿Que me hiciste?
-Somos lo mismo- sonrió y por alguna razón tomo mi cuello, lo viro y me mato.
Volví a despertar, esta vez en una mesa metálica sin sogas. Me senté y me fijé que estaba en una jaula de metal. Escuche un sollozo y ví a una chica con el cabello rubio y con poca ropa. Ví sus venas palpitar a gran velocidad eso significa que está asustada. Quise acercarme pero cuando intenté bajarme de la mesa ella se cerró más en si misma y sus venas palpitaban con más velocidad. Me senté en la mesa y sus venas bajaron la intensidad.
- ¿Que esperas acércate?- le gritó un hombre con un palo de metal, ella lo ignoro pero el hombre la tomo por el cuello y la golpeó con la baranda de la jaula. - Te dije que te acercarse a el- sin darme cuenta estaba sosteniendo el cuello del hombre y asfixiandolo. Sentí sus venas palpitar bajo mis manos. Tome su muñeca y la mordi, absorbiendo toda la sangre que pude. Aprovechando cada gota y dolor que el hombre sentía. Ya en hombre estaba muerto pero no lo solte hasta que estuviera satisfecho. La chica se quedó atónica y volvió a su refugio. Cuando termine solte el cuerpo y caminé hasta donde ella estaba. Su cuerpo se encogió y su corazón se aceleró. Me quite el jacket y se lo di.
- Yo no siento nada, pero sé que tienes frio- ella no lo acepto así que me doble y se lo puse por encima cubriendo casi todo su cuerpo. - No te pido que duermas porque eso sería decirle a un ratón que se haga amigo de una piton. Así que te pido que te relajes y prometo que mañana te sacaré de aquí.- ella me miró atónica.
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save me
Mystery / ThrillerLa vida pasada de Alinecha se oscurece al pertenecer a un circo donde la sangre es como agua para la audencia. Con la llegada de Raphiel un chico que solo le gusta leer cosas de tortura ve que las historias que el leia todas son reales.
