One more Night

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La ventana del departamento de Jason hizo un ruido casi imperceptible al abrirse, pero Jason no necesitaba más para abrir los ojos de manera inmediata, no se podía ser un miembro de la Bat Family sin pagar el precio, y parte de ese precio era un sueño ligero e intranquilo aunque aveces eso era de tremenda ayuda.

Metió la mano debajo de su almohada, con cuidado, esperando el movimiento del intruso en su habitación para poder tenerlo a tiro, y cuando la madera del suelo crujió confirmando una prescencia ajena se giró en la cama, arrojándose al suelo y apuntando a la cabeza de Tim.

— Baby Bird...— lo saludó desde su trinchera improvisada. La última vez que se habían visto habían estado muy lejos de quedar en buenos términos, sin embargo aquella manera de llamarlo le indicó a Tim que si bien, su presencia no era bien recibida, al menos tenia la oportunidad de no salir con un balazo en la frente por el atrevimiento.

— Hola Jay...— su voz sonaba cansada, estaba tan cansado, y Jason pareció comprender inmediatamente lo que hacia ahí y que buscaba. Se puso de pie silenciosamente y dejó el arma a un lado, sin mayor cuidado, algo en el tono de Drake lo había alertado, y sabia exactamente que tenia que hacer

Algunas veces ser el chico estrella de Bruce era tan abrumador que Tim simplemente necesitaba arrojarse al vacio, desaparecer, dejar de ser él y convertirse en alguien más. Y Jason sabia exactamente como lograr eso.

Se colocó de frente al joven moreno y lo observó por largos instantes, sus ojos azules estaban fijos en los suyos, levantó la mano lo suficiente para pasar sus largos dedos por entre los sedosos cabellos negros de Tim antes de cerrarlos en un doloroso puño y tirar de el hacia abajo, haciéndolo ponerse de rodillas ante él, quedando su rostro a la altura de su entrepierna — Abre la boca Baby Bird.

La orden fue calmada y directa, no había tiempo para juegos preliminares ni besos amorosos, aquello no era lo que Tim había ido a buscar en esa ocasión, necesitaba que alguien borrara toda la racionalidad de su mente y ese era Jason. Con sumisa obediencia Tim tomó el elástico de los boxers de Jason, que era la única prenda que portaba y los bajó de un solo movimiento, jadeando de deseo cuando su miembro semi erecto le golpeó el rostro. Sus labios se abrieron y de inmediato le dio cabida al galnde duro y brillante, succionando con la voracidad de un niño hambriento, haciendo obsenos y gráficos sonidos húmedos cuando la saliva de sus labios se resbalaba por su barbilla.

Los ojos verdes de Jason no se perdían ni uno solo de aquellos movimientos, los ojos fuertemente cerrados de Tim, sus mejillas cada vez más rojas, una de sus manos blancas y delicadas sosteniéndolo de los muslos con tal fiereza que le enterraba las uñas en la sensible carne mientras la otra lo sujetaba de la base ayudándose para devorarlo sin reservas, él permanecia atento a el instante adecuado en el que Tim estaría listo para ser guiado, y este no tardó en llegar al sentir como una de las manos del Red Robin lo soltaba para dirigirse hacia su trasero, comenzando a estimularse sin mayor lubricante que su propia saliva y el poco preseminal que había recogiedo en sus movimientos sobre su miembro.

Sus suaves jadeos comenzaron a ser más y más profundos y en un instante se empujó hacia adelante, llevando su glande hasta el fondo de su garganta, apretándolo en aquel sitio, asfixiándose y enterrando profundamente sus dedos en su propio interior.

Jason gruño y tuvo que alejarlo de si con un brusco movimiento para evitar correrse ante el sorpresivo ataque — Así que estas ansioso ¿Mh? Bien, voy a darte lo que has venido a buscar pequeña perra ansiosa — Lo sujetó del brazo y lo arrojó sin consideraciones sobre la cama, sonriendo cuando Tim comenzó a deshacerse de sus ropas con movimientos apresurados, quedando únicamente en calzoncillos, sin apartar sus ojos de las exquisitas piernas blancas de Tim tomó su ropa interior y comenzó a deslizarla con cuidado por la sedosa piel — Eres hermoso, tan hermoso...y tan deseable, no puedo evitar pensar en ti cada instante, quiero tenerte entre mis piernas toda la vida, follarte hasta que no puedas vivir sin mí, bebiendo todo lo que tengo para darte y pidiendo por más. Jason arrojó la prenda al suelo y le sujetó de los muslos, abriéndolos para inclinarse entre ellos y comenzar a lamer la suave y palpitante entrada del moreno, pero un susurro en la oscuridad lo detuvo a los pocos minutos — Basta...te necesito ahora, quiero que sea ahora...te necesito ya Jason...por favor.

Aquellas palabras casí le hacen perder el control, pero se dio unos instantes más antes de subir sembrando un camino de besos y apoderarse de la boca suave y rosada que gemia ansioso por él, el pesado cuerpo de Jason no le permitia al pequeño petirrojo moverse más de lo necesario, era su prisioneron y podía hacer de él su voluntad, y eso haría.

Deslizó su mano derecha entre sus cuerpos para poder sujetar su pene y guiarlo directamente hacia la entrada de Tim, empujándose en aquel pasaje estrecho y cálido que lo llamaba, con frenéticas palpitaciones que lo succionaban hacia dentro más y más, como si Tim no quisiera dejarle escapar, y Jason fuese el único que le ofreciera un punto de estabilidad en su mundo que se sacudía con cada poderosa envestida. No tardaron demasiado en encontrar un ritmo satisfactorio para los dos, Jason se empujaba incesante, abriendo su interior y tocando con infame precisión todos sus puntos correctos, estremeciéndolo, ahogándolo en aquellos vertiginosos estallidos de placer cada que su próstata era golpeada y sus gemidos devorados por los labios deliciosos del renegado de la familia.

Solo Jason podía saber en que momento exacto la mente de Tim se fundía, cuando sus ojos azules se abrían con sorpresa y sus cejas se fruncían dibujando en su rostro una expresión tan viciosa que cualquier hombre sano se empalmaría en un instante, y él se trataba de un hombre extremadamente sano, por lo que su miembro cobraba mayor dureza en aquellos instantes, y su danza se volvía más salvaje, más descontrolada y más real — Eso amor...eso...grita....déjalo ir...dame tu pena, dame tu tristeza...¡ Mhh mierda Baby Bird....! ¡Muevete así nene! — Las caderas de Jason se sacudían con brutalidad, sabía que a la mañana siguiente Tim tendría unos serios moretones, pero nada fuera de lo común en su trabajo, los razguños en su espalda por el contrario sí serian delatores, aunque por fortuna, no tenia a nadie que le importara un carajo lo que le sucediera, podía darse ese lujo.

Verdes. Los ojos de Jason eran impresionantemente verdes y maravillosos, como un bósque fragante en medio de una lluvia torrencial. Eso es lo que Tim Drake pensaba en aquellos instantes mientras miraba el rostro de Jason en silencio. Ambos se contemplaban perdidos en sus pensamientos, con una sonrisa cómplice en los labios hinchados y húmedos, y sus manos entrelazadas sobre las sábanas llenas de sudor y semen.

El sol estaba a punto de salir, lo sentía en el aire, lo podía percibir en el cielo, y aquella noche mágica quedaría atrás, como tantas otras. Jason se levantaría y lo besaría en los labios, dulce, lento, gentil, todo lo contrario a como había usado su cuerpo aquella noche, y entonces él se iría, se perdería en el último rastro de la noche, con el cuerpo dolorido, y la cabeza embotada, pero el alma serena y el corazón lleno de la esperanza de que algún día, quizá no muy lejano, ambos podrían contemplar el amanecer en la misma cama.

One more NightOnde histórias criam vida. Descubra agora