-Entonces, amigo... ¿Qué clase de sitio es este? -pregunté mientras miraba a mi alrededor, contemplando el páramo inmisericorde que se alzaba hasta donde alcanzaba la vista. Ni un alma, o algún animal. Ni siquiera un árbol o alguna sombra decente. Todo lo que había frente a mí era aquél Cubone.
Claro está, hace falta ser un total frikazo para darse cuenta exactamente qué clase de Pokémon se tiene en frente. La cosa es que lo soy. Siempre he seguido la franquicia de los monstruos de bolsillo y, como cualquier fan, siempre soñé con inmiscuirme en su mundo. Disfrutar de un viaje extraordinario, recolectar medallas, enamorar a las líderes de gimnasio, cosas por el estilo. Pero ahora que mi sueño se hacía realidad, lo único que tenía era un inmenso y potente sol en medio de la nada, y un inocente Cubone abrazado a mi pierna, sonriendo feliz, como si yo fuera su nueva mamá.
-¡Cu! ¡Cu! -repetía mientras se aferraba a mi muslo.
-Sí, sí... eso ya lo escuché antes... Ahora, ¿Sabes, al menos, en qué dirección hay agua, o comida, o HUMANOS?
-¡Cu! ¡Cubone! -era su respuesta.
-Caramba... ¿Cómo una cita pudo terminar tan terriblemente mal?
Comencé a caminar por el páramo, cosa difícil, ya que el Pokémon no se soltaba de mí. En una mano llevaba su Hueso Boomerang, y en con la otra se aferraba a mi pantalón, como asegurándose de que no me fuera a ir lejos, como hacen los globos cuando los sueltan los niños. Supuse que la perdida de su mamá había sido algo demasiado trágico para el pequeño, así que lo dejé acompañarme. Sin embargo, la verdad sea dicha, el monstruo hacía mi caminata más lenta y pesada de lo que me gustaría.
Vagué por horas en aquél sinfín de tierra seca. Había encontrado un par de plantas por aquí y por allá, pero nada comestible, que yo supiera. Tenía hambre, y sed. Y también miedo. En cualquier momento podía salir un Tauros a mi encuentro, o algo peor. Y yo no tenía nada de fuerza para correr por mi vida. Probablemente si me encontraba con uno, sólo me tiraría y dejaría que me llevara toditita la chingada entre sus cuernos.
En esas pensaba cuando una gran nube de polvo comenzó a alzarse ante mis ojos. Caminé en su dirección, esperando que no fuera nada a lo cual temer y, al cabo de un rato, comencé a escuchar el sonido de un motor, o varios: era un grupo de personas que se aproximaban a mí en lo que parecían ser unas motocilcetas enormes, con llantas como de camión todo terreno.
-¡Hey! ¡Hey! ¡¡Ayuda! ¡Ayuda, por favor! -comencé a gritar mientras extendía mis brazos. Al cabo de unos minutos, los conductores no sólo estuvieron a mi alcance, sino que también me rodearon, y amenazaron con unos bates llenos de clavos. Si yo tenía miedo, Cubone parecía tenerlo aun más, así que se metió entre mis rodillas. Mientras tanto, el tipo más imponente de ellos, un punk de 2 metros de alto y 2 toneladas de peso se acercó a mí, y bufó:
-¿Qué cojones haces aquí, amigo? ¿Pensaste que podías meterte en NUESTRAS tierras, y robar NUESTROS Pokémon sin que nos enteraramos?
-P-p-pe-pero... ¡No sé de qué me habla Señor! Yo sólo estoy perdido, y necesito algo de ayuda, y calma, y paz, ¡Y su bate lleno de clavos no me está ayudando en nada!
-Sí, sí, a otro perro con ese hueso, amigo. Chicos, ¡Llévenselo!
Antes de poder protestar un poco más, ya tenía a 3 tipos sobre mí. Me sometieron, me tumbaron al piso, me golpearon en la cabeza, y me dieron un par de patadas. Mientras tanto, Cubone intentó defenderme golpeándolos con su Hueso, pero lo único que consiguió fue que lo metieran salvajemente en una pequeña jaula y lo ataran a una de las motocicletas. No pude evitar sentir un poco de lástima por él, sobre todo cuando noté que lloraba mientras veía cómo me llevaban a cuestas hasta otra motocicleta. El pequeño Pokémon fue lo último en lo que pensé antes de perder el conocimiento.
KAMU SEDANG MEMBACA
Aquellas Cosas que Perdimos
Fiksi PenggemarCuando Mike despierta se da cuenta de que está dentro del mundo Pokémon, ¡Un sueño hecho realidad! Pero... ¿Está todo esto pasando de verdad? ¿Y qué hace su hermano, perdido hace meses, en este sitio? Acompañado de su Cubone, el chico emprenderá un...
