¡Te lo advierto! ¡No cierres los ojos!
Camille OhDonnel, una escritora de renombre nos cuenta la historia de un incidente sucedido hace cincuenta años atrás en Connan City.
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Corregido por @Lov3NLucky , @FamiliaCactus
El horrible recuerdo corrompía la mente de la anciana. Cada vez que dormía soñaba con aquel lugar, como si reviviese cada espeluznante tragedia de la cual había sido testigo en esas escalofriantes paredes.
Abrir los ojos no servía de nada; la negrura se había convertido en una parte incurable de su vida. Su único consuelo y refugio era la voz de su hermana pequeña tranquilizandola.
La hermana de la anciana le hablaba todo el tiempo con la esperanza de que algún día le respondiese, aunque sabía que la espera era inútil. El médico le había dicho que la posibilidades de que la escuchase eran mínimas debido al daño auditivo que había sufrido, también poseía signos de haber tenido una hemorragia, aunque no sabía la razón, supuso que era por el shock al igual que la falta de modulación de palabras, más el daño permanente en la vista.
No queriendo seguir con ese suplicio, la anciana rogaba por su muerte y deseaba que finalmente alguien se diera cuenta y gritase al mundo las razones por las cuales nadie jamás deberían adentrarse a aquel lugar para evitar así lo que le sucedió a ella.
La espera de la anciana acabó cuando visité su hogar en búsqueda una historia; la historia de una sobreviviente.
Aunque las palabras fueron forzadas y pronunciadas con dificultad, puesto que era como un bebé aprendiendo a hablar, logró contar con gran detalle aquella vivencia de sus años como adolescente. Lo que reveló aquel día no se le habría podido ocurrir ni la mente más enferma y retorcida.
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Intentando imitar el sigilo de la noche mientras salía por la ventana de su habitación, esta chica, Meghan, hacía algo totalmente impropio de ella como un favor a su amiga Andy.
–Vamos, Meghan. ¡Apúrate! –gritó Andy en susurros desde el jardín.
–¡Cálmate! –Intentando bajar del techo haciendo uso de la escalera que su amiga le había proporcionado, le susurró:– No es tan sencillo como parece.
Nada más tocar el piso con sus zapatillas, Andy ya estaba arrastrando a Meghan dirigiéndose al grupo de adolescentes que iban rumbo al parque abandonado de Reksher, en Connan City.
El ambiente daba la sensación de estar atrapado. La gente bailaba, se empujaba y pisaban entre ellos, la música se oía fuerte y hacía vibrar todo el lugar, la excitación junto a la euforía, combinados con el baile, molestaban a Meghan.
–Ya estás aquí –dijo un chico acercándose a Andy, pegándose a su espalda.
Andy suelta un chillido de emoción y se cuelga del cuello del chico, besándolo en el cachete. Él, por su parte, mira fijamente a la Meghan.
–¿Qué? –preguntó al notar la mirada– ¿También quieres que te dé un beso?
–¡Meghan! –bufó Andy cruzándose de brazos
–No puedo creer que me hayas convencido para esto –vociferó enojada, dándose la vuelta en busca de un camino que puediera tomar para huir de ese encandaloso lugar.