Tampoco es que tuviese muchos amigos, pues era considerado como el típico nerd con gafas que nunca salía de fiesta y que era bastante aburrido. Y quizás llevaban razón en que estudiaba demasiado, que tenía gafas, y que no salía mucho de fiesta. Pero se quedaban ahí. No hacían un esfuerzo por conocerlo, por mirar detrás de los libros que llevaba siempre a cuestas tras los que la gente pensaba que se ocultaba.
Raoul siempre había estado muy unido a su familia, por lo que el cambio que iba a producir en su vida iba a ser muy brusco para él. Entrar a la universidad y encima en Reino Unido. Otro país, otra ciudad, otra gente, otras costumbres, otro idioma... Pero lo que más le iba a costar sería estar lejos de su familia. De eso no tenía duda. Era un chico familiar, que amaba a su familia por encima de todas las cosas, pero, aunque el separarse ellos fuese a ser complicado, tenía que hacer lo que quería, tenía que seguir adelante con todo aquello que quería conseguir.
El chico se despidió de sus padres y su hermano, que también fue a dejarle en su nuevo hogar. Álvaro y Raoul siempre habían tenido una relación excepcional, que cualquier persona querría tener con su hermano. Una relación basada en la confianza plena. Se divertían juntos, se contaban cualquier cosa que les preocupase y darían la vida el uno por el otro.
Le dejaron solo para que se instalara en la que, a partir de ese momento, sería la habitación en la que dormiría durante los próximos cuatro años. Era bastante espaciosa, grande y luminosa, con dos camas sin sábanas, por lo que intuyó que aún no tenía compañero de habitación. La habitación también disponía de dos armarios, dos escritorios, dos estanterías para cada estudiante y una televisión.
Raoul vistió la cama que eligió como suya a partir de entonces con unas sábanas de franela, muy suaves, y se dispuso a colocar todas sus pertenencias en su sitio correcto, poniendo la ropa en el armario, sus libros y discos favoritos en la estantería y dejando su ordenador sobre el escritorio. Tras eso, decidió que ese sería un buen momento para echar un vistazo al campus, las instalaciones y ver qué tipo de gente había por allí. Echó la llave al salir de su habitación y se dirigió escaleras abajo mientras se colocaba bien las gafas y aquella sudadera rosa que tanto le caracterizaba.
Su facultad, la de Literatura, estaba cerca de las de otras disciplinas como Historia del Arte, Filosofía, Filología, Traducción e Interpretación, entre otras. Había un gran estanque que delimitaba la entrada a cada edificio, con algunos peces e incluso nenúfares de un color azul precioso que parecían un poco más claros de lo que eran debido a la refracción del sol en ellos. Raoul, como buen amante de la naturaleza, sabía bien qué tipo de planta era aquella, su nombre y algunas de sus características, pero en su vida la había visto tan de cerca, así que se acercó un poco más y se puso de cuclillas para poder contemplarlas en todo su esplendor.
Era la Nymphaea Caerulea, también conocida como Loto de Egipto, y si no fuera porque podía verlas desde todos los ángulos e incluso pudo llegar a tocar una de las plantas que estaban en la orilla, hubiese jurado y perjurado que aquellos nenúfares estaban dibujados. Tenían un color azul que iba en degradación desde el interior al exterior de las hojas, yendo de azul puro a celeste conforme más cerca estaba del final de los pétalos y les caracterizaba unas betas verticales que los cubrían de un color cian aditivo.
Justo en el momento en el que más concentrado estaba, notó una presión en su espalda que le hizo perder la estabilidad y sumergirse en el estanque, que, por cierto, no parecía estar muy limpio. Raoul sacó rápidamente la cabeza, asqueado por el agua verde del estanque y pudo escuchar a unos jóvenes reírse. Sus gafas tenían los cristales mojados por lo que lo único que pudo avistar fue la silueta de dos jóvenes parados frente a él, casi ahogados por la risa que les producía la situación de haber tirado al joven al agua. Ambos salieron corriendo y un profesor de una de las facultades contiguas se acercó para ayudar a Raoul a salir del agua. Le tendió la mano, la cual agarró el chico, y tiró de él con fuerza, cayéndose hacia atrás haciendo que Raoul se desplomase encima de su cuerpo. Se apartó rápidamente, ayudando al profesor a levantarse y sacudiéndole la ropa, avergonzado de haber mojado el bonito traje que llevaba.
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Limerencia
RomanceAgoney nunca había sido bueno con las palabras ni con exponer sus sentimientos, siempre se tragaba sus emociones con tal de que nadie supiese lo que sentía, lo cual le hacía daño a las personas que le rodeaban, y, sobre todo, a él mismo. Raoul era t...
