Prólogo

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Aquella música tan estrambótica hacen vibrar mis tímpanos. Es ese tipo que haría que mi hermano tuviese un ataque de pánico.

No, no es autista.

Creo que es la reencarnación de Balanchine, con más cabello. De todos modos, no me interesaría en lo más mínimo en tener a Jason en ésta fiesta. No sería más que un estirado, tomando en cuenta que siempre ha pensado que las fiestas en los apartamentos de los niños ricos de la Universidad no eran más que una pérdida de tiempo. Una desculturalización, una desgracia para la mente humana.

Yo, por otra parte, me sentía como en una película de adolescentes americana. Bailaba con dos de mis mejores amigas aquella canción con la cual siempre celebrábamos cuando pasábamos los parciales en A. Menaba mis caderas al ritmo de un muy pegajoso beat al sentir unas manos tomar mis caderas con cierta delicadeza. Escucho un murmullo que apenas puedo escuchar, pero lo que pude traducir a "hola hermosa".

Me volteos sobre mis talones para poder encontrarme con una hermosa sonrisa y unos labios matadores. Paso mis manos por mis hombros para dejar mis brazos descasando en éstos. Deposito un besos en sus labios y mis pies se convierten en un par de fideos. Mis rodillas tiemblan cuando Mario decide acercarme más a él, intensifica el beso haciéndome sentir como la única chica en el mundo.

Siento unas manos tomarme de los hombros y arrancarme del abrazo que mi pareja sentimental me ofrece. Clarissa tiene sus tacones en las manos y menea sus caderas de manera sensual ganándose la mirada de varios chicos a su alrededor. Comienzo a reir y me uno a su baile. Mario me mira con una ceja enarcada y una sonrisa a medias.

Me paso la noche bailando como si el mañana no existiera, junto a aquellas personas que con el mundo para mi. La ausencia de mi compañera de cuarto era notable, a psar de que en cada fiesta se vestía de la manera más sensual posible sólo para quedarse sentada en un taburete bebiendo del mismo vaso rojo toda la noche. Deduzco que está estudiando para su examen de Historia latinoamericana. Hace demasiada falta.

Mario saca mi celular de mi bolsillo trasero y teclea por unos segundos ya luego devolver el aparato a su sitio y regalarme una sonrisa pícara. Por unos minutos siento el mundo pararse, no precisamente por su sonrisa. Un sentimiento extraño se apodera de mi, sólo duro unos escasos segundos cuando se ve interrumpido por la voz de Mario

-Juliana dormirá con tus compañeras hoy-, me dice al oído. Sonrío y siento un brinco en el corazón. Sus ojos tan oscuros como la noche me miraban de una manera que iba más allá del deseo, sus dientes superiores muerden sus labios ocasionando un color rojizo en ellos, su suaves rizos estaban alborotados sobre su frente. Era como si los mismísimos dioses griegos me lo mandaran a mi.

-¿Qué hora es?-, esa pregunta sale de mi boca sin darme cuenta. Él observa su reloj de muñeca y trata de responder subre la música un "diez cuarenta y cinco"



Agarrados de la manos, entramos al edificio y al poner el pie en el ascensor se escucha su teléfono sonar, por favor Diosito no te lo lleves.

-¿Si-, contesta con su voz ronca, ya devórame. -¿Qué-, hace una mueca linda que me hizo suspirar, mi novio es el más bello.-Ya, mira-, hace una pausa y cierra los ojos, ¿ahora qué?-Ahora no puedo-, me mira y se lame los labios, solo me imagino haciendo eso en otro lado-, siempre eligen el peor momento. Esta será la última vez, la próxima lo dejo que se ahogue en su propio vómito-. Cuelga el teléfono y me mira.

-Dime que no te tienes que ir.

-Jackie, amor, lo siento. Luis hizo una mezcla ilegal y está muy mal... otra vez.

-¡Pero amor!-, le reprocho mientras lo abrazo y acaricio su espalda. Él me devuelve el abrazo y besa mi cuello para luego mirarme.

-Te juro que lo compensaré luego hermosa-, posó un suave beso en mis labios.- Te amo tanto Jackie, eres todo lo que había soñado-, una sonrisa comienza a ensancharse en mi cara y es justo en ese instante en que la película se pone en verdad buena. Sus ojos brillaban, era lo más bello que había visto en mi vida.

-Está bien, Mario-, dije en un suspiro. Su altruismo con sus amigos, ese sentimiento de protección que sentía con todo el mundo era lo que había encantado de él. A demás de esos hermosos ojos y sus espesas y pobladas pestañas, era tan injusto que un hombre tuviera mejores pestañas que yo.- Escríbeme si algo pasa amor-, le digo y el me da la sonrisa más hermosa de todas y asiente con la cabeza.

Me besa y luego se despide. Lo veo partir por la puerta principal. Mi amado, el hombre de mis sueños, futuro padre de mis hijos. Habíamos hablado tanto de estar juntos en un futuro, como una pareja casada, una hermosa casa en el pueblo, un hermoso jardín y un Labrador. Pues hijos al instante no quería, eso me lo había dejado claro con su ¨ Terminaré dentro de ti cuando termines tu carrera universitaria¨, cada vez que recuerdo esa frase río como tonta.

Me dirijo a mi habitación, pues ya las ganas de seguir festejando se habían desvanecido completamente.

Al llegar a la puerta de mi habitación siento una corriente eléctrica recorrer mi espina dorsal. Algo en mi interior me detiene por unos lacónicos segundos. Por alguna extraña razón mi respiración se agita, mi subconsciente me advierte. Es como si el destino quisiera detenerme de lo que estoy a punto de ver.

Estoy en guerra con mi mente, con manos temblorosas meto la llave al cerrojo y al abrir la puerta mis ojos perciben una penumbra escalofriante. Me adentro en mi habitación de manera lenta y grito mi cabeza hacia mi derecha.

No puedo creerlo

No puede ser

Esto tiene que ser una broma

No puedo respirar

Mis ojos estáticos en la escena que estaba viendo, las yemas de mis dedos sentían electricidad, era todo tan surreal. Tan ficticio.

Grito fuerte y retrocedo, tiemblo, niego con la cabeza, lloro. Todos salen de sus cuartos para ver lo que pasaba. Maritza, mi vecina, se me acerca, yo le apunto a la habitación y ella corre a esta. Ella se tapa la boca con la mano.

Jamás pensé que ella sería capaz de hacer eso. 

Bosques De Mi MenteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora