"Si cruzas esa puerta, será la última vez que lo hagas."
Ella se sintió tan segura de si misma cuando cerró aquella puerta de un portazo. Era como si se hubiera montando en una montaña rusa, de esas que dan muchas vueltas y van muy rápido. Como si su amor platónico del instituto le hubiese robado un beso, o aquel sexy camarero la hubiese guiñado un ojo. Se sintió poderosa, como si nadie ni nada pudiese derribarla. La adrenalina le recorría el cuerpo a modo de pequeños escalofríos fríos.
La presión que sus padres ejercían en ella era demasiada. Era hija única, hija de una pareja demasiado conservadora y con pocas ganas de dejar vivir a su hija su propia vida. Al principio creía que lo hacían para protegerla, que cambiarían cuando se diesen cuenta de que ya no era una niña pequeña, pero se equivocó.
Dos meses antes de graduarse su padre llegó con una carta. Él sonreía, al igual que su madre. La hicieron sentarse en la cocina y la dieron la gran noticia de que una universidad, al parecer muy prestigiosa, había puesto su interés en ella.
Cerró los ojos con fuerza, intentando que las lágrimas no se escaparan. No podía creerse que eso la estuviese pasando a ella. Ni si quiera se habían preocupado por su opinión, como siempre.
"Será genial cuando entres, muchos políticos que están en la cima fueron a esa universidad."
Pero ella no quería hacer eso, ella amaba la música, y estaba segura de que trabajaría de ello.
"La música es genial para escucharla, pero no para vivir de ella."
Decidió meterse en la banda de su instituto sin que sus padres se enterasen. Todo iba genial. Ella había aprendido a tocar el piano y la guitarra en muy poco tiempo y estaba pensando en aprender a tocar el saxofón. Era muy feliz yendo todos los martes y jueves allí, hasta que sus padres se enteraron y la sacaron inmediatamente. Ella tuvo que suplicar para que no la cambiasen de instituto y se pasó tres meses encerrada en casa.
Ella decidió que en su próximo cumpleaños se iría, dejaría todo atrás y empezaría de nuevo. Una nueva vida, su propia vida.
Aprovecharía los regalos para venderlos y ahorraría el dinero que le diesen, se iría y era un hecho.
Recordaba los llantos de su madre y los gritos de su padre. Ella quería hacerlo sin que ellos se enteraran, solo dejaría una pequeña nota donde dijese algo así como "estoy bien, no me busquéis" pero cuando iba a apoyar el post-it en la mesa del salón sus padres aparecieron allí. Se preguntó si la controlaban hasta por la noche o si solo fue mera coincidencia. Quizás había hecho mucho ruido cuando salió de su habitación.
Había pasado un tiempo después de eso. Su dinero se fue agotando, y cada vez buscaba habitaciones más baratas y pequeñas para poder dormir.
En ese instante se encontraba preparándose para ir a una reunión con una pequeña compañía. Al parecen querían comprar alguna de las pistas que ella misma creó.
Con los nervios a flor de piel, entró en el pequeño local. Era pequeño, con dos pequeñas oficinas y una minúscula sala de espera que consistía en dos sillas de plástico algo sucias.
— ¿¡Solo 200 wons por esto!? He tardado casi un mes en hacerla, no me puedes hacer esto — un chico gritó, captando su atención. Medía media cabeza más que ella, era delgado y pálido. Llevaba un gorro que tapaba su pelo y una sudadera y unos pantalones anchos negros.
— ¿Cuánto creías que ibas a ganar, muchacho? — aquél hombre rió. — Esto no es la SM, chaval —.
— ¡Pero...! —.
DU LIEST GERADE
Yuanfen » Min Yoongi
FanfictionYuan (缘) o yuanfen (缘份; Pinyin: yuánfèn): principio que define esos amores que nacieron predestinados.
