Capítulo Uno

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Girasoles en carmesí

La mirada de todos estaba posada en mí, sus expresiones no eran buenas, porque tan solo había despertado, sí, pero lo hice en la camilla de un hospital, me sentía abrumada y un sentimiento de duda y desesperación se sembro en mí.

Y tan solo recuerdo que hace unos segundos estuve de camino hacia el aeropuerto, mi respiración se estaba agitando poco a poco.

— Sarada, — hablo mi madre. — ¿Me recuerdas?

Asentí con mi cabeza, — ¿Alguien me puede decir lo que esta pasando?

— Sufriste un accidente — intervino mi hermano mayor.  — Estabas en coma.

Al parecer mi expresión cambio repentinamente, sentí mi respiración acelerar hasta que mi pecho subiera y bajara con notable intensidad, mi padre ordeno a uno de sus guardaespaldas que llame a una enfermera, mientras que mi madre se acerco a mí intentando calmarme.

— Calmate, — hablo la pelirrosa.— por favor.

— ¿Cuanto tiempo estuve en coma? — interrogue por fin, mi vista divago por todos sus rostros, esperando respuesta alguna.

— Dos meses. — se dispuso a hablar mi padre, dio dos pasos a delante. — Tranquilizate.

Mi respiración por alguna u otra razón se regularizo, por la expresión de los demás en la habitación juraria que iba a responder un tiempo más largo, sentí la cálida mano de mi madre, mire antentamente que en la muñeca  tenía la aguja clavada y detrás de esta había un tubo delgado conduciendo un liquido que llegaría a mi cuerpo.

— Sarada, — nombro mi madre. — ¿Reconoces a alguno de los que estan aquí?

Mi vista se dirigió hacia mi hermano mayor, Saizo, su mirada seria, pero reflejaba preocupación, después se desvió hasta el alto rubio con marcas en las mejillas, sonreí levemente al instante y a su lado estaba su esposa, la oji perla, ella sonrió livianamente al notar que la observaba, seguidamente posee mi vista sobre la pequeña Uzumaki, que me miraba atentamente esperando que dijiera algo o hiciera algo, todas las caras me eran familiares,  excepto una.

Los ojos azulinos se entrelazaron con mis orbes, no se por cuanto tiempo mi vista se quedo pegada a aquel chico rubio.

— ¿Quién eres? — interrogue.

— Soy Boruto, ¿Me recuerdas? — trago grueso, su voz sonaba quebrantada y su mirada sombría.

— No recuerdo a algún Boruto — respondí.

— Tranquilo, quizás con el paso del tiempo se vaya acordando. — consolo Himawari al rubio.

— No entiendo, ¿Qué paso?

— Sufriste un accidente automovilístico, te golpeaste tan fuerte la parte frontal de tu cabeza, que era posible que perdieras la memoria por completo. — explicó mi padre.

Una mujer de blanco entro a la habitación anunciando que era hora de irse, mi padre dejo a cargo a uno de sus guardespaldas cuidar la entrada hacia el cuarto, aunque le pedí a mi madre que se quedará conmigo se negó.

Las expresiones de todos los presentes que se estaban llendo poco a poco, era inevitable pensar en que algo más sucedió.

El chico rubio intento acercarse a mí y en un movimiento brusco mi hermano mayor se interpuso, le susurro algo que no escuche y él se fue sin rechistar.

《Te amo, Sarada...》

Las palabras que estaban en mi mente tan solo sonaban como un disco rayado, haciendo que mi corazón se estruja poco a poco.

— ¿Sarada, hija, estás bien?

Este capítulo lo actualice, no estan con los mismos diálogos que antes, aunque intente mantenerlos similares, sentía que el capítulo era tan simple en la redacción (aunque aún lo siento simple) 😂🌸

Esto no cambiará la trama en la que se va dirigiendo la historia 🌻.

Memorias PerdidasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora