Mi abuela solía decirme que si abusaba de mi suerte, esta algún día terminaría por acabarse.
A mis 18 años de edad, lo único que puedo decir es que siempre, SIEMPRE, debemos escuchar a nuestras abuelas.
Después de tener lo que yo consideraba una vida perfecta, la situación dio un giro de ciento ochenta grados: Tuve que recibir en mi casa una perfecta desconocida que, además, comienza a hacer mi vida cada vez más miserable.
¿Qué puedo decir?
Esto es lo que pasa cuando la suerte se acaba.
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//Cuando la suerte se acaba//
Teen FictionA Liv le encanta escribir. Chris detesta leerla. A Chris le gusta pintar. Liv suele admirar sus pinturas. Ellos son un caos; el caos solo es arte tomando forma.
