(Historia de la protagonista)

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Me llamo Paula. Actualmente tengo dieciséis años y voy a contar algo que cambió mi vida para siempre y es que desde muy pequeña, cuando tenía nueve años siempre he amado a Freezer. Una vez mi hermana me compró una figura bastante mal hecha de él y yo lo cuidaba como un hijo propio, incluso dormía con él.
Me enamoré de Freezer por su carácter, forma de ser, sus principios... Sinceramente no lo sé, pero sí podría jurar que sé realmente que estoy enamorada de él. Llevo casi seis años teniendo una gran atracción hacia él hasta que pasó algo que jamás pensaba que podría pasar.

Siempre he sido una chica muy problemática, mis padres se separaron, me mudé a Madrid por temas familiares y estuve sin amigos durante un larguísimo tiempo. Así es, esa es mi biografía de los problemas que tuve a lo largo de mi carrera de vida lo más resumido posible. Lo cierto es que he pasado por muchísimas mierdas y una de mis esperanzas de vida era él. Siempre, antes de dormir, encendía la televisión y veía dragon ball súper cuando echaban los episodios de la saga de Freezer, los veía costara lo que me costara. Y si algún día por alguna razón no podía verlo, grababa el episodio y lo veía al día siguiente.
Actualmente vivo en Córdoba, mi tierra natal, en un barrio muy pequeño y apartado de la sociedad que sinceramente no tiene mucho que ofrecer. Vivo con mi padre, con un buen trabajo. Tuve muchos problemas con él aunque en verdad lo quiero mucho, siempre aguanta mis quejas y es muy buen padre en el fondo. Aunque sinceramente estoy harta de todo. Odio mi vida, a quién quiero engañar.

Paula

-Paula, vamos a ir al bosque este fin de semana de acampada -anuncia mi padre.
-Estoy escribiendo y me has desconcentrado. Sé un poco más oportuno -añado.
-Me da igual. Prepara tus maletas porque mañana cuando salgas del instituto nos vamos al bosque -responde él de forma más borde de lo que yo he respondido antes.
-Está bien -digo con entonación de que me haya estado rogando y yo haya aceptado mientras pongo los ojos en blanco.
La verdad es que irse al bosque de acampada no está nada mal. Es más, me gusta. Aunque, ¿a quién se le mete en la cabeza irse al bosque a acampar un fin de semana y más siendo invierno? Pero decido no pensar en ello y seguir escribiendo.

De repente suena una notificación del móvil, abro y alguien me ha hablado.
Es Marta.
-Oye, ¿puedes quedar este viernes? -por una vez que me hablan para quedar un fin de semana y no puedo.
-Lo siento, voy de acampada con mi padre al bosque el fin de semana entero -respondo.
Mientras espero su respuesta estando en línea, con las uñas tiro de los trozos de plástico que hay entre los bordes de la funda para distraerme tras la espera mientras me encuentro sentada en mi cama sin sábanas.
-Este sábado voy al bosque también. Mis padres tienen una pequeña acampada ahí y hace mucho que no voy -responde.
-¿Enserio? -respondo de nuevo.
-Si, así que este sábado nos podremos ver -con lo que sólo respondo con un "Ok"
La verdad es que no estoy nada entusiasmada. La idea de ir a un bosque, y encima aguantar a mi padre, su novia y sus hijos me da bastante pereza.

Preparo mis maletas; cojo el cargador con el móvil, la video consola, mangas, algo de ropa abrigada acompañada con varias sudaderas de mis favoritas y otros varios chándals. También decido coger mi libro favorito que aún me estoy leyendo por si me aburro, que es lo más probable, y cierro la maleta.
Cuando me doy cuenta son las diez de la noche y se me ha olvidado hacer las tareas para mañana *joder* aunque le quito importancia y me voy a dormir, ya que tengo sueño. Total, tampoco son tantas.

Al día siguiente suena el despertador, maldigo dos veces, me levanto y me dirijo hacia el cuarto de baño.
Me miro al espejo.
-Mi pelo está en la mierda joder, esto no hay quien lo peine -siempre que me levanto lo hago con mala hostia y con el pelo que parece tener vida propia. Entonces me intento poner bien como sea el pelo con agua y me visto. En ese preciso instante mi padre ya está gritando mi nombre y dándome prisas para que nos vayamos porque vamos a llegar tarde, como siempre.
-¡Voy! ¿No ves que si me das más prisas voy a tardar más? -digo lo más borde posible.
Entonces cojo la cartera y voy hacia la puerta.

La humana perfecta ♡Des histoires addictives. Découvrez maintenant