Escritor sin cadenas

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De nuevo, me siento ante este viejo escritorio. Contemplo la pequeña libreta que hay en el, hasta que decido abrirla, cuidadosamente sujeto a mi fiel compañera y comienzo a escribir.
La pluma se desliza torpemente en las blancas hojas dejando a su paso pequeñas y alargadas manchas de tinta.
Mi mente comienza a desatarse habriendo paso a todo pensamiento y reflexión que se amontona en su interior tendiéndole la mano a mi corazon. Este comienza a mostrarse, tímidamente, sale de la oscuridad, en que se encuentra.
Mi mano cobra vida, moviendo la pluma velozmente  como si suerfeara en las  páginas blancas, dejando hermosos rastros de un pálido y suave azul. Estoy completamrnte desencadenado, porfin una vez más despierto de mi sueño, ya no siento temor ni remordimientos.
Dejo salir todo de mi, sin excepción. Todo aquel sentimiento que guarde, todo aquel pensamiento que tuve miedo de expresar, por miedo de lo que dijeran los demas, por miedo de ser lastimado una vez más, ahora se abre camino sin alguna dificultad, ya no tengo miedo de que se pueda pensar y de si mis sentimientos son correctos o no. Todo temor desaparece  provocando que mi cuerpo  tiemble ligeramente  por la emoción y dibujando una pequeña y sincera sonrisa en mi rostro, un rostro normalmente inexpresivo que cobra vida de nuevo en este triste rincón.
Pero todo lo bueno tiene su final y no será diferente con este corto e insignificante relato.
La pequeña pluma comienza a entorpecerse en su rápido avance, la mano se detiene convirtiendo los hermosos garabatos azules, en simples tachones incomprensibles. Las cadenas vuelven a aprisionar a mi desatada mente y mi corazón, temeroso, vuelve a esconderse en lo más profundo de mi ser, pues extraña el cálido abrazo de la oscuridad que lo protege y vela por el.
Una vez más, me siento como un animal enjaulado. Es hora de volver a la triste realidad que me rodea y dejar este viejo escritorio que tanto me ha soportado, que tanto me ha ayudado. El único capaz de comprenderme en este mundo y el que siempre permanecerá a mi lado.
Quien sabe cuándo podré volar libremente por mis pensamientos y sentarme de nuevo en este triste rincón.
Quien sabe cuándo mi corazón, volverá a mostrar su belleza y sus sentimientos a este mundo que lo imprime y tortura.
Quizás esto sea un simple asta luego.
O un definitivo adiós.

Voces perdidas en la oscuridadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora