Prólogo

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  - A pocas horas de un nuevo amanecer, solo puedo dirigir mi vista al profanado agujero que se hayaba en mi frente, a los cristales del vidrio de mi automóvil que me acompañaban en una sinfonía algo amarga pues mi cuerpo iba al son de sus  quebrantados trozos los cuales retumbaban en el duro hormigón de la acera, mis últimos momentos de conciencia no me ayudaron más que a ver por última vez a Rose, acongojada e inmutada... y-y a ese maldito cabrón que hace unos segundos acribillaba desesperado el vehículo intentando, intentando...

-Murdered-Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora