🍃ᴘ ʀ ᴏ́ ʟ ᴏ ɢ ᴏ🍃

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Ya han pasado 7 años desde la última vez que se vieron. Nadie sabía de nadie a excepción de Karma y Nagisa. Aquellos dos; a pesar del tiempo y lo ocupados que estaban, se llamaban por lo menos 1 vez a la semana.

Y esta era una de esas veces.

— ¡Nagisa! Prometiste que me hablarías temprano — se podía ver y escuchar a Karma a travez de la pantalla de su computadora.— ¿Qué estuviste haciendo pequeño asesino? — sonrío burlón al ver la dulce expresión de Nagisa.

— Perdona, estuve ocupado calificando los exámenes de mis alumnos y se me olvidó por completo nuestra llamada — sonrío apenado mientras se movía con gracia por la cocina, preparando dios-sabe-qué.

— Oh, los exámenes de tus "pequeños" delincuentes.— habló burlonamente, haciendo comillas en pequeños.

— Karma... — el más bajo lo miró con reproche, un dulce tono de advertencia resonando en sus oídos, haciéndolo rodar sus ojos.

— Bien, bien... — suspiró.— tus alumnos que no tienen una muy buena conducta — resopló ligeramente molesto e irritado.

— Mucho mejor — sonrío Nagisa a lo que Karma rodó los ojos.— Por cierto, ¿qué haces? Te ves ocupado — miró por un momento la pantalla de la computadora a un lado de él, preocupándose cuando pudo distinguir ojeras en el rostro del contrario, frunciendo el ceño casi de inmediato.

Jamás le había gustado que Karma descuidara de su salud, mucho menos cuando se sometía a demasiado estrés y, por ende, olvidaba comer y descansar de manera adecuada. Siempre se lo había reprochado, pero Karma terminaba por restarle importancia con tan solo un gesto de mano y haciendo oídos sordos.

— Nada importante, solo estoy supervisando unas campañas.— sonrió mientras arrugaba la nariz en señal de descontento.— Si es que se le puede llamar así... — murmuro eso último, haciendo una mueca disconforme y teniendo cuidado de que Nagisa no lo escuchara, lográndolo con éxito al ver que el peli azul no preguntaba nada.

— Te ves cansado, ¿has estado comiendo bien?, ¿has dormido lo suficiente? Sabes que tienes que hacerlo sino quieres que hable a tu madre.— el más bajo entre cerró los ojos, haciendo una tierna mueca que termino por encantar a Karma, quien sonrío amable.

— Estoy bien, el solo ver tu rostro me calma.— Nagisa se sonrojó, haciendo que mordiera su labio inferior y mirara para otro lado totalmente avergonzado. Fingió concentrarse en la pequeña pechuga de pollo frente a él, tratando de que su pobre corazón parar de latir tan desenfrenadamente.

Palabras como esas tan solo hacían crecer sus esperanzas y hacer que sus sentimientos terminaran por florecer—si es que no lo habían hecho ya—, cosa que él definitivamente no quería. Nagisa de verdad quería, necesitaba, que sus sentimientos siguieran ahí y que no salieran de aquel hoyo en el cual los sumergió.

— ¿P-pero que cosas dices? — su rostro seguía sonrojado y Nagisa de verdad agradecía que en pantalla no se viera lo que las palabras de Karma realmente le habían provocado. Iba a reprochar de nuevo, de no ser por que le llegó una notificación; haciéndolo brincar por el repentino ruido.

Karma lo miro dudoso, no tardando ni un poco en que preguntas sin sentido aparecieran en su cabeza, provocando que sintiera curiosidad y enojo al pensar que estaba relacionado con la vida amorosa de Nagisa. Frunció el ceño y comenzó a tratar de tranquilizarse; no quería parecer un idiota posesivo cuando ni siquiera eran algo amoroso.

Antes de que pudiera sumergirse en pensamientos completamente innecesarios, sintió como su celular vibró en su escritorio, llenándose de sorpresa al ver el remitente. Ambos se miraron a los ojos a través de la pantalla y giraron sus rostros casi instantáneamente a sus respectivos celulares.

Devuélveme el CorazónCerita yang bikin terobses. Temukan sekarang