Silencio.
-¿Que es lo que pasa, señor?
Eh dicho silencio.
Volvió a decir el viejo de unos milenios o más quizás, ocultando muy mal su mal humor, pero el chico no tenia la culpa el siempre fue un alma curiosa, jugando siempre a las mil preguntas para poder entender realmente el plan de su dios, era un alma inocente y no lo culpaba por eso.
-¡suplico que me diga que es lo que pasa señor!.- susurro impaciente y si perder su gran respeto.
Pasa que el gran lucero de la mañana se ha puesto en contra del dios viviente.
-¿Q-Que ha dicho señor?- Luci...no el no.
Lo que escuchas pequeña alma inocente, Lucero se a puesto en contra de nuestro creador el viejo miró con una clase de sentimientos hacia el jardín quizás ¿Dolor?, ¿Lástima?, ¿Enojo? ¿Decepción?. Pero el muchacho no comprendía ese miarar tan lleno de emociones, inquieto y curioso por ver lo que el viejo veía volteó débilmente su cuerpo y mirar lo que no quería mirar o quizás lo que no esperaba mirar, hay estaba Lucifer, hermoso como siempre, con una sonrisa radiante y fingida, pero eso no lo sabía la pequeña alma. Lucifer se había percatado de la mirada tan inquieta del muchaco tan curioso e inocente como siempre, una mirada que extrañaba y deseo destruir esa inocencia en ese momento, deseo hacer pecar al bello ángel de cabellos cenizos, deseo corromper cada pedaso de su piel pálida y su alma pura como el agua sagrada que tomaba su dios.
- Muchacho- Lamó Lucifer apartando a los bellos cabellos, de su rostro y colocar una bella sonrisa en sus labios solo para el. Pero que sonrisa, la más hermosa, la que enamoraba a cualquiera, la que hacía pecar a cualquier ángel, la sonrisa más falsa que le costó sostener a Lucifer y se hizo jurar a si mismo que no volvería a sonreirle asi a nadie, solo a esa flor, su flor de invierno, la flor que quería aplastar.- Ven aquí, muchacho.- el chico confiado en esa bella sonrisa dio un paso hacia el tocando las aguas más puras como su alma y su inocencia. A Lucifer se le acababa la paciencia, pero le excitaba corromper almas y la del chico del cabello cenizo le excitaba aún más, era tan puro tan fácil de manipular.
No te acerques.
- ¿Porque señor?- detuvo los pasos sin darse la vuelta para mirar a ese viejo, ¿Porque le pedía que no fuera con su luz una vez más?
Vuelve aquí. No sigas. No des un paso más.
- Muchacho.- Volvio a decir Lucifer, mirando esta vez con odio a ese viejo sin arrugas viendo como quería apartar a esa alma de sus garras nuevamente, hablándole con bondad y tranquilidad. Que asco. Penso Lucifer ya impaciente, alzó el vuelo con sus bellas alas acercándose al chiquillo, sabía que el viejo no le iba dar el paso hacia las aguas sagradas así que tuvo que detener su vuelo cerca del límite de las aguas sin tocarlas mirando al viejo con burla- Muchacho ven aquí.
No, no vallas.
- P-pero...
- ¡Ven aquí! ¡vamos!- grito y miro con impaciencia al estúpido ángel que quería y deseaba ensuciar. El chico retrocedió con miedo al sentir su cuerpo temblar por aquel grito, pero se detuvo para contemplar el rotro tristemente fingido de Lucifer.- Por favor...ven.- extendió la mano al aire fingiendo más tristeza. Si pudiera te mataría en este momento ¡Ahh! ¡Mugriento y estúpido ángel de bellos cabellos cenizos! ¡Por el amor de tu puta alma inocente!. Volvió a pensar midiendo el tiempo de su paciencia, le quedaban quince segundos, ocho quizás, o quizás cinco...cuatro...quizás dos...hasta que vio caminar a ese pequeño, con paso lento y torpe pero seguro e inquieto, salio del el límite de las aguas y de ese viejo que ahora estaba llorando al ver su ángel puro irse de su lado e ir al lado del ángel oscuro. Pero eso le importaba poco a Lucifer, muy poco. Porque claro, el muchacho era tan distraído y curioso que no se dio cuenta y nunca se dará cuenta de lo que esta haciendo, Su inocencia lo mata. Lucifer tuvo ganas de reírse pero no lo hizo, pronto tendria todo el tiempo para hacerlo.
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Los pecados de Lucifer.
Mystery / ThrillerSoy Lucifer, el satan ¿Que esperabas? ¿Una historia de amor?
