ÚNICO.

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Park JiMin.

Ese era el nombre de la cosita más tierna, linda, adorable, dulce, y cuanto sinónimo más se le pareciera ínfimamente a todo el ser completo y sin excepción que era él. Y por el que cierto joven apuesto tenía una gran debilidad.

Para nadie era un gran secreto que el líder de Bangtang no podía resistirse a las muestras de sí mismo que ofrecía tanto dentro como fuera de las cámaras, aquel chico rubio, de baja estatura y con las mejillas más adorables que pudieras encontrar. Al menos para Kim NamJoon, esas cualidades eran algo imposible de encontrar en otro lugar que no fuera entre los miembros del grupo.

Adoraba casi al extremo que su dongsaeng hiciera esos gestos. Y no escondía para nada lo que esas acciones provocaban en su cuerpo. NamJoon cerraba sus ojos con fuerza, mientras sus labios se juntaban en una amplia sonrisa, logrando hacer que sus bellos hoyuelos se marcaran con mayor intensidad, moviendo la cabeza ligeramente hacia un lado.

Era su manera de exteriorizar a los demás como su corazón comenzaba a palpitar con fuerza y su páncreas se esforzaba por segregar más insulina. Claro que eso era exagerar un poco, pero como disfrutaba de esos momentos en los que JiMin era un peluchito apretujable. Fácilmente podía competir con Ryan.

A NamJoon le creaba un conflicto enorme que ARMY solo pudiera imaginarse una pareja en la que existían él y el mayor del grupo, u otras dos que ponían al pequeño con YoonGi o JungKook. Estaba bastante claro que, al menos para él, JiMin con toda su amabilidad, cariño y sensibilidad necesitara de alguien que lo llenara de amor y atención, y de eso era capaz NamJoon; pero eso era obvio que ARMY nunca vería, no por más que se esforzara en demostrar cuanto quería a JiMin.

Esa personalidad que lo volvía loco, a cada momento, era algo que no debía confundirse. JiMin a pesar de su tierno exterior albergaba más en su interior, mucho más, demasiado más. Y si bien era cierto que él amaba esa parte, no olvidaba todo lo demás que le constituía.

Conocía la parte que JiMin se esforzaba en mostrar, en las cámaras podía ser hiperactivo y alegre todo el rato. En los ensayos se sobre exigía hasta la perfección, en los dormitorios se encargaba de apoyar a los demás y hacerles reír, conocía al JiMin que al enojarse causaba tanto miedo a los demás miembros que solo Suga podía tranquilizarlo levemente.

Conocía al brillante bailarín e impresionante vocal que pertenecía al grupo, sus gestos calientes sobre el escenario, el sudor de su cuerpo en todas las presentaciones, todo su amor por ARMY y los demás integrantes; JiMin dejaba todo de si todo el tiempo, y buscaba constantemente mejorarse a sí mismo, aun si ya no había nada que mejorar, JiMin seguía buscándolo.

Le ponía triste también conocer al JiMin que era inseguro con él, con su cuerpo, con su talento, ese pequeño ángel que se ocultaba en su cuarto cuando todo lo anterior pasaba por su mente, ese rubio que se hacía un ovillo entre las sabanas intentando calmar sus lágrimas, que pedía estar solo por un momento.

Conocía todos esos aspectos, y a pesar de todo, él los amaba, a cada uno. Porque todos ellos eran una parte, grande o pequeña, de lo que JiMin era, es y será siempre.

Lo quería por completo, a cada minuto del día y mientas todas las células de su cuerpo, pedían, exigían, necesitaban, llenarse de él. Era complicado dar un paso al frente e intentar establecer algo más que una amistad con su pequeño.

Estar siempre en el centro del lente fotográfico, en la cima de la merecida fama y popularidad, tenía sus pequeñas consecuencias, sus impedimentos y la constante presión de ser una figura pública intachable, un digno modelo a seguir, con fans celosas y con todos los ojos de las distintas sociedades del mundo sobre ti, era eso lo que le detenía.

So cute  -  [NamMin]Stories to obsess over. Discover now