LA DECISIÓN

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Estaba dormido cuando de repente sonó mi despertador. Di un leve salto de la cama, un tanto aturdido, con pereza me levanté y apagué mi alarma. Me comencé a alistar ,cuando terminé de vestirme bajé a la cocina para cocinar unos huevos, una vez listos me senté en mi silla, rayos, había olvidado tomar los huevos del sartén, me levanté de nuevo dando un suspiro, sujeté el sartén de alguna manera rara, tapé unas letras del nombre de la compañía que estaba en el mango de la paila formando la palabra Mike, que nombre más curioso, sin darle importancia ahora sí me senté y empecé a comer. Cuando  terminé agarré las llaves que había dejado en la mesa de centro y entré rápido al garaje para subir a mi carro.
Ya a medio camino me di cuenta de que ya era muy tarde, encima para mí mala suerte me topé en el camino con un semáforo en luz roja. 

— ¡No! — exclamé golpeando el claxon al ver la hora — .Voy a llegar tarde.

Justo alguien golpea mi ventana. Me giró molesto para observar quién es , listo para decir que no quiero tiempos compartidos.

— No le hagas caso, no lo compres — chilló él desconocido mirándome con un gesto preocupado.

— ¿Qué? — tartamude —. ¿De qué hablas? — pregunté confundido mientras lo miraba.

— Vas a ser él responsable de varias muertes — dijo él , asustado.

Rápidamente fijé mi mirada en el semáforo ya estaba señalando el color verde, sorprendido por lo que decía, pise el acelerador y arranqué con toda la velocidad que me permití para dejar atrás al extraño, de repente me quedé pensando de que hablaba, ¿a que se refería con "responsable de varias muertes"? Mientras hacía esta reflexión desvíe la mirada.

— Ya basta de tanto pensar, voy a llegar tarde — dije seguro, pero en el fondo seguía preocupado.

Volví a mirar el camino.
Llegué al establecimiento y busqué un lugar disponible, en él número trece no estaba nadie, entonces antes de que esto cambiará me estacione rápido, salí del coche seguro de que no debía llevarme nada mientras me dirigía a la entrada principal, me acordé que si me veía Vanessa, la jefa, me un iba a despedir .
Decidí salir por la puerta tracera,abrí la puerta caminando rápido al elevador pulse el botón del piso tres. Mientras subía sopesaba en todo lo que tenía que hacer en el trabajo,me calmé justo cuando se abrió la puerta camine rápido para llegar a mi cubículo,cuando llegué a la entrada del cubículo veo a Vanessa sentada en mi lugar.

—¿Dónde estabas? — protestó molesta.

—Estaba en... — respondí preocupado —. En la sala de juntas preparando lo de mañana.

—Bueno — critico desconfiada y levantándose de mi asiento —. Sigue trabajando.

—Si — comenté confiado mientras caminaba a mi asiento.

Me senté y encendí mi computadora cuando mi celular suena (rin,rin,rin) busco en mi ropa y contesto el celular.

—Bueno — dije .

—Hola hermano — sonó una voz riendo.

—¿Raúl?¿Hermano?¿Qué paso? — me alegré.

—¿Te acuerdas de que cuando eramos niños. prometimos alzar un negocio de nuestra comida favorita? — cuestionó emocionado.

—Como olvidar ese momento — sopesé —.¿Porque preguntas?

—Ven a mi casa y te cuento todo.

—Pero estoy trabajando.

—Cuendo salgas de trabajar — después de decirme eso me cuelga el teléfono.

Me quedé pensando ¿Por qué?¿De que quiere hablar? mmmm... bueno lo olvidé y me puse a trabajar.Por fin,había terminado de hacer la presentación de el día de mañana. Me recargue en mi asiento, volteó a ver el reloj y ya era mi hora de salida. Me paré, tomé mis cosas y me dirijo al elevador, tocó el botón del primer piso,al salir del elevador, me dirijo a la entrada principal, al salir voy al estacionamiento,me subo a mi coche y arrancó, pero al encenderlo me acordé del tipo raro, pero trate de lograr despejar mi mente de eso. Empecé a conducir hacia casa de Raúl mi hermano pero sin pasar por dónde vi anteriormente al extraño.
Al llegar a su casa ubicada en unas pocos metros fuera de la ciudad en una hermosa cabaña, que pagó con el todo su trabajo de técnico dental,lo ví afuera de su casa esperándome ,me estacione y me bajé cuando lo hice el corrió a abrasarme.

—Hola ¿Cómo estás? — saludé alegre

—Entra tengo algo que mostrarte — se mostró misterioso.

Entramos a su casa y todo estaba lleno de dibujos de un establecimiento o el lugar que fuese , diseños de disfraces. Me dirigí al comedor dónde estaba el plano más grande.

— Mirá — señaló un plano que estaba encima de su mesa.

—¿Qué es esto? — toqué y revisé con atención los planos.

— Esto es nuestra pizzería — comentó con emoción.

— ¿Qué? — pregunte entre alegre e intrigado —. ¿Cómo?

—  yo mismo lo compré — aclaró levantado los hombres.

— uh... — murmuré.

—Ya pagué él terreno, tu pagarías la construcción — afirmó poniendo una mano en mi hombro.

— S-si — susurré dudoso pero muy nostálgico —. Por fin nuestro sueño se convertirá en realidad.

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⏰ Last updated: Jun 19, 2018 ⏰

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