La ducha.

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Hace ya unas semanas que compartimos la misma habitación, y creo que me volveré loco.
Me despierto antes que él sólo para poder observarle mientras duerme, lo miro desde mi cama y recorro cada centímetro de su bello rostro, desde su pelo castaño hasta esos labios gruesos tan provocativos.
Cuando comienza a despertar cierro mis ojos y trato de fingir estar aún dormido, creo que moriría de la vergüenza si se enterase de lo que hago.
Lo escucho desperezarse y andar con sus pies descalzos al aseo de nuestra habitación, minutos después se oye el agua de la ducha caer y mi imaginación comienza a volar...
Debe verse realmente sexy, totalmente desnudo mientras el agua cae sobre su cuerpo, sus anchos hombros, su abdomen plano y ... ¡Dios! ¿Es cosa mía, o hace demasiado calor aquí?
Si esto sigue así, un día de estos cometeré una locura. Nada me gustaría más que irrumpir en el cuarto de baño y compartir la ducha con él, enjabonar cada parte de su cuerpo con mis manos, hacerle sentir todo este deseo que llevo dentro, arrancar de su boca gemidos que lleven mi nombre y hacerme uno con él.
Cuando quiero darme cuenta, ya tengo un pequeño problema bajo las sábanas que reclama mi atención, problema que empeora cuando él sale sólo con una toalla alrededor de su cintura, el torso al descubierto y su pelo húmedo pegado delicadamente a su frente. Mis ojos no pueden evitar vagar por su cuerpo hasta encontrarse con los suyos.
- Buenos días Nam, ¿Tienes pensado levantarte?-
Son las palabras que me repite casi a diario con una sonrisa angelical.
Mi respuesta no es más que una sonrisa, algo nerviosa que hace mis hoyuelos visibles.
En cuento lo veo entrar al vestidor me levanto y a paso ligero, para que no se percate de mi problema mañanero, me adentro en el baño, y su perfume inunda mis fosas nasales, ese champú de fresas me abre el apetito, me despojo de toda mi ropa y noto el frío recorrer ni cuerpo, mientras mi erección es liberada.
Me adentro en la ducha, que aún está mojada y no puedo evitar volver a pensar en él, abro el agua tibia y esta comienza a caer sobre mi cuerpo, mi mano comienza a descender hasta llegar a mi polla, está hinchada, y puedo notar mis propios latidos. Poco a poco comienzo a masajearla, imaginando que son sus manos y no las mías las que hacen el trabajo. Mi imaginación es la única herramienta que tengo en estos momentos, así que comienzo a imaginarle frente a mi, bajando de apoco desde mi cuello hasta mi erección repartiendo besos, pasando su lengua por mi polla desde la base hasta la punta para luego jugar con mi glande.
Noto como mi cuerpo comienza a sucumbir ante el placer.
Lo imagino abriendo esa linda boca de labios esponjosos y rosados tragándose hasta el último centímetro de mi pene, mientras entrelazo mis dedos con sus cabellos.
Creo que sin darme cuenta he empezado a soltar pequeños gemidos sordos.
Tras unos minutos mis manos aceleran el paso y por mi mente solo pasa la imagen de estar follandole la boca a la misma velocidad.
- ¡Aahh Hyuung!- Un gemido leve pero audible se escapa de mi boca, solo espero que no se haya dado cuenta, aún debe estar cambiándose de ropa al otro lado.
Mi cuerpo comienza a tensarse y se lo que viene, bajo mi cabeza y trato de imaginarlo de nuevo frente a mi de rodillas, pero esta vez con su boca abierta, esperando a que lo llene con mi semen blanco y espeso, segundos más tarde me corro, pero al abrir los ojos me doy cuenta de que he estado solo todo este tiempo.
¡Aahh! - Suspiré resignado mientras mi respiración se normalizaba. - No puedo seguir así, me volveré loco si no lo hago mío.- Susurré.

-Nam, ¿Estás bien? Llevas mucho tiempo ahí dentro.- Escucho desde el otro lado de la puerta.

- ¡Eh, aah sí, si! Enseguida salgo hyung.- Contesto mientras termino de ducharme a toda prisa.

- Iré a hacer el desayuno, no tardes o no te dejarán ni las migas.- Dijo acompañando su frase de esa risa tan característica que tiene.

-¡Voy!-

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¿Continuará?

¡Namjin! El Deseo Mejor Guardado.Stories to obsess over. Discover now