Un ESpiritu Más En El Bosque

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A María, una chica de quince años de una estatura más o menos alta, de pelo oscuro y lacio con unos ojos azules como el agua cristalina, le encantaba todo lo que tuviera que ver con historias o películas de miedo; cuanto mas terroríficas mejor.

un día, en clase, escuchó hablar a sus compañeros del bosque de los espíritus. Como quería saber donde estaba para ir, entro en la conversación.

- ¡Hola chicos! No he podido evitar poder oíros. ¿De qué bosque habláis?

- ¡Hola, María! Es mejor que no lo sepas porque es el peor boscaje que pueda existir; todo el que entra desaparece y no se sabe nunca mas de él.

- Me da igual que sea el peor que pueda pero yo quiero ir, decidme donde esta.

- María estas loca. Pero tu sabrás lo que haces... Está detrás de la industria Olimpayus.

- Gracias por decírmelo, pero tengo una idea. ¿Por qué no vamos todos juntos? Así no nos pasara nada, por favor venid conmigo.

- María, estás como una cabra, pero... ¿Para qué están los amigos? Claro que vamos contigo.

Esa tarde ella y sus compañeros quedaron para hablar de cuando se animarían a entrar al bosque; dijeron que irían el sábado y que, pasara lo que pasara, nunca más volverían hablar de ello; así que lo juraron como se hacían las promesas, quemándose la yema del dedo con la llama de una vela roja encendida.

Llegó el sábado; todos estaban muy asustados excepto María que era la más entusiasmada en entrar al bosque. Cuando entraron, todo estaba oscuro, no le llegaba nada de luz del exterior; suerte que llevaban linternas.

Al rato de adentrarse empezaron a escuchar voces que venían de más adentro. Se armaron de valor aunque les temblaban las piernas y se dirigieron hacia donde provenían las voces misteriosas.

Cuándo llegaron a lo más profundo del bosque se dieron cuenta de por qué se llamaba así y no de otra manera, era porque todo estaba lleno de tumbas, incluso estaban las de las últimas personas que entraron hacía un mes y no se supo más de ellas. "Pablo Rupetía Cacatúa" y Salania Macania Rusalina" así se llamaban.

De repente, empezaron a oír una voz que repetía una y otra vez; "María, tu hora a llegado, tu fin ya está aquí".

Todos asustados, salieron corriendo del boscaje, Cuando llegaron al final y salieron, no se lo podían creer, ¡Habían salido con vida! Pero se dieron cuenta de que María no estaba, no había conseguido salir y se había quedado atrapada. Nunca más volverían a saber de ella. Ahora el bosque tenía un nuevo espíritu, el de "María Pini Salí" que tendría desde ese día una tumba con su nombre.

Los chicos no volvieron a hablar de lo ocurrido y aunque en sus pensamientos está el recuerdo, las noches las pasan en vela ya que cada día tienen pesadillas que les aturden y no les dejan dormir. No volvieron a saber de María, excepto que cada quince de Mayo les parece oir la voz de María pidiendo con gritos de desgarro "socorro y piedad". Esos bramidos que sólo aparecen en el silencio haciendo que María este ahí aunque no sea así.


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