Daniel y Tanner
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¿Cuánto tiempo llevaba inconsciente ya? No le importaba. Seguramente habían pasado días,pero por alguna razón ese era uno de los mejores descansos que había tenido en mucho tiempo y no tenía intenciones de despertarse en algún futuro cercano. Fue en ese momento que alguien decidió arruinar sus planes.
Sintió como lo sacudían con suavidad mientras llamaban su nombre repetidas veces. Abrió los ojos lentamente mientras se incorporaba, pero los brazos que lo rodearon de repente le impidieron seguir analizando su entorno. Le tomó unos segundos reconocer a la persona que lo abrazaba, a lo que colocó sus brazos alrededor de ella en cuanto entendió de quién se trataba. La persona en cuestión se separó de él después de unos segundos; y fue cuando se encontró con unos ojos de un celeste un tanto más profundo que los de él. Un celeste que no había visto en más de tres años.
"¡Que bueno que estás bien hermanito! Llevabas más de tres horas inconsciente y comenzaba a preocuparme." Si no recordaba mal, ese día su hermana y él se habían pasado toda la mañana y parte de la tarde en la feria local. El sol estaba demasiado fuerte y él se desmayó de insolación. "Perdóname hermanito, debí haberte cuidado más..." A pesar de que su hermana lo doblaba en altura, alcanzaba a ver un par de lágrimas atrapadas en los ojos de la chica, haciendo el mayor esfuerzo por escapar. Tony limpió las lágrimas antes de que lograran salir y suspiró aliviada. "Por otro lado; ¡qué flojo eres Tanner! ¡Toda la tarde dormido!" Tony rió, ya mucho más relajada. Tanner no dudó en comenzar a reír con ella.
Entonces volvió a sentir que lo sacudían, esta vez con mayor fuerza y rapidez. Escuchó su nombre ser llamado con desesperación y todo a su alrededor se desvaneció.
Abrió los ojos una vez más, siendo interceptado por brazos de inmediato. No tuvo que pensar ni un momento para saber de quién se trataba, por lo que no dudo en devolver el abrazo. La persona lo abrazó con mucha fuerza, como temiendo que si soltaba a Tanner lo perdería para siempre. "¡Me tenías muy preocupado Tanner!" Dijo la temblorosa figura de su mejor amigo, quien se encontraba sentado sobre sus piernas con los ojos llenos de lágrimas. "¿Qué... qué pasó?" Todavía estaba algo aturdido. "Después de que nos salvaras con la burbuja de agua, Odette llegó y se encargó del resto. Luego soltaste la burbuja y te desmayaste." Entonces eso no había sido alucinación suya. De verdad había producido alguna especie de magia.
"Eso... eso fue hace 32 horas..." Daniel dirigía su mirada hacia sus propias manos. "Yo... tenía mucho miedo de que no fueras a despertar... estaba muy asustado." Fue hasta que Daniel levantó el rostro que Tanner se dio cuenta que las orbes avellana de su mejor amigo se habían convertido en cascadas. Limpió las lágrimas de sus ojos. "Hey, calma Dan... Estoy aquí, estoy bien." Dijo, abrazando al chico que estaba sentado en sus piernas una vez más. El de ojos avellana le sonrió en agradecimiento, tranquilo al fin.
"Por... por otro lado... ¡qué flojo eres Tanner! ¡Más de un día entero dormido!" Y comenzó a reírse de su propia ocurrencia. Los ojos de Tanner se abrieron cual ventanas al recordar de golpe las palabras de su difunta hermana. "Sí... supongo que sí soy bastante flojo..." Dijo, sonriendo con algo de melancolía.
"Danny, sé que no soy nadie para decir esto pero... te ves horrible." El castaño rió ante el comentario de Tanner mientras se rascaba la nuca. "Lo sé, lo sé... Delilah dijo que debía descansar, y probablemente debí haberla escuchado pero... estaba demasiado preocupado, y me quedé contigo todo el tiempo, esperando a que despertaras." Tanner no supo como responder a eso. ¿Pero qué era ese ruido que oía en su cabeza? ¿Una batería dentro de su cerebro? "¡Demonios! ¡Estás todo rojo!"
"¿Huh?" El de cabello azabache llevó su mano hacia su propia frente para notar que de verdad su cara estaba considerablemente caliente. "Parece que tengo fiebre..." Dijo. Daniel se acercó más hacia Tanner, aún en sus piernas, para colocar su propia mano en el rostro del más alto. "Sí que tienes fiebre... no te preocupes, seguro que con un trapo mojado y algo de paracetamol se te pasa." Tanner asintió con la cabeza.
El castaño bajó de las piernas de su mejor amigo y se dirigió a la puerta. "Voy a avisarle a los chicos que despertaste y luego vuelvo con el trapo y el paracetamol." El de ojos celestes asintió colocándose una mano en la cabeza, dándose cuenta de que le faltaba algo muy importante. "¡Dan, antes de que te vayas! ¿Y mi--?" Su amada gorra cayó en sus piernas antes de que pudiera terminar la oración. Dirigió la mirada hacia la puerta, donde su amigo le sonreía. "Bueno, ¡ya vuelvo!" Y con eso el castaño salió de la habitación. Y de nuevo ese ruido en su cabeza. ¿Qué era esa batería dentro de su cerebro? No, no en su cerebro... ¿En su pecho...? El de cabello azabache parpadeó un par de veces.
"Nota a mí mismo: Usar magias extrañas por primera vez puede causar taquicardias."
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Las Libretas de Dez
RandomEn este libro recopilo todos los pequeños One-Shots e historias random en general que tengo escritas en mis doscientas setenta y tres libretas!! Historias completamente random que he hecho en esos momentos que me aburro en clases en lugar de prestar...
