Viaje

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—¡Mamá!— se escuchaba decir a una joven de unos 15 años mientras protestaba contra su madre.
Hija, deberias de aprovechar esta oportunidad— se oía decir la madre de la menor.
—Pero yo no quiero irme—.
—Es decisión que hemos tomado yo y tu padre—.
—La otra semana es la competencia de esgrima— protestaba la joven.
—En París podrás encontrar otras competetencias—
—Pero...—
—Shhh, no se diga más, yo y tu padre ya tomamos la decision y es punto final— dicho esto la madre ordeno a la joven a irse a su habitación.

La joven peliazul estaba molesta, muy molesta, se perdería la competencia solo por que un familiar cercano a ellos les había dicho que seria buena idea que la joven estudiara en el extranjero.

¡Maldita sea!— dijo la joven mientras arrojaba su espada contra el piso y se limpiaba las lágrimas que caían sobre sus rosadas mejillas.

No quiero irme, tengo amigos aquí, aún que mi madre es originaria de Japón y mi padre de Italia recidimos en China, no quiero irme, la otra semana abrá una importante competencia de esgrima para la cual había estado entrenando por meses, meses que se irán a la basura ¿Por que? ¿Acaso mis padres ya no quieren que este cerca de ellos? Mi madre sabe lo importante que es esto para mi, aquí tengo amigos, mi vida esta formada por todo esto, irme a París, a una escuela, nuevos compañeros, suena genial, pero pese a eso, no quiero dejar esta vida ¿Empezar de nuevo?

Hija, mañana saldra tu vuelo— dijo la madre mientras entraba a la habitación de la joven quien solloza no respondió a las palabras de su madre —Kagami, te estoy hablando—
—Si, si, si, ya escuche—
—No lo tomes a mal cariño— decía mientras se acercaba a su indefensa hija— Sabes que yo y tu padre queremos lo mejor para ti ¿O tu no quieres eso?—
—Si mamá pero... Sabes lo importante que es la competencia para mi, aquí tengo a mis amigos y si me voy ya no me hablaran más—
—Los buenos y verdaderos amigos no hacen eso, a pesar de que miles de kilómetros los separen eso no debe de arruinar la amistad—
—Lo sé madre— respondió la joven mientras se abalanzaba a los brazos de su madre en busca de cariño.
—No llores cariño— decía su madre acariciandole el cabello.
—Mamá....—
—¿Si?—
—¿Tu.... Crees... Que... Haga nuevos amigos?—
—¡Hija! ¿Por que dices eso?—
—No lo sé, solo... Tengo miedo—
—¿Por que?—
—¿Y si me ignoran? ¿Si no tengo amigos?—
—No digas eso, tu eres hermosa, talentosa, tus familiares son los mejores esgrimistas del mundo ¿Que más podrías pedir?—
La joven de ojos rasgados no supo que decir, tal vez sus padres tenían razón, en París podría aprender muchas cosas nuevas, como la cultura, gastronomía y sobre todo el bello arte del esgrima.
Esta... Bien madre— replico la joven.
—Cada semana te visitaremos, si es por eso nosotros...—
—No hace falta mamá— respondió la joven interrumpiendo a su madre— Todo estará bien—.
—Me alegra que al fin allás entrado en razón hija—
—Si mamá—
—¿Y bien? ¿Que esperas? Comienza a empacar tus cosas—
—Todavia tengo hasta la media noche—Te conozco como eres, siempre olvidas cosas y a mitad del viaje te enojas por no encontrarlas—

Kagami no respondió, se sentó frente a el enorme espejo que tenia en su habitación decorado con flores artificiales polvorientas.
Su madre sabia que debía dejar a su hija a solas, no era fácil mudarse a otro país, salio silenciosamente cerrando la puerta delicadamente, apenas y su madre había abandonado la habitación la joven comenzó a llorar nuevamente.

—Mamá—
—¿Si hija?— preguntó la madre terminando de tomar la copa de brandy que tenia servida.
—Tengo... Que... Salir—
—¿A donde iras?—
—Tengo que despedirme se mis amigos—
—¿Quieres que te lleven?—
—No, puedo ir yo sola, solo... — dijo mientras abría la puerta de la entrada principal— quiero caminar hasta mi escuela que pronto ya no lo sera—

La madre de la menor solo asentó con la cabeza, aceptando la petición que su hija había pedido.
La peliazul salio de su casa sin cerrar la puerta, solo camino a paso lento, sus amigos aún no lo sabían, todo había sido tan repentino, de la noche a la mañana y la noticia lo había sentido como cuando te cae una cubeta de agua helada por las mañanas.
Camino y camino hasta llegar a su escuela, era fin de semana y no había nadie ahí, más que el intendente y los vigilantes que cuidaban que ningún estudiante o alguna otra persona se colara a hacerse de las suyas dentro de la institución.
La joven se sentó en el pasto que adornaba las afueras de la institución, contemplando todas las aventuras que había tenido allí, comenzó a llorar nuevamente —Basta— se dijo así misma, pero ¿porque le dolía tanto? ¿Quien no quiere irse a otro país y conocer gente nueva? Talvez todo el mundo menos ella.
No había tendió ningún novio desde que ella tenía memoria, no le llamaba la atención nada del romantisismo, era un poco anticuada.
Su vuelo saldría al otro día, por la mañana.
Ya es suficiente— en voz alta reincorporándose y limpiándose las pequeñas hojas del pasto marchitas que se habían adherido a su ropa.
Salio corriendo de allí directo a su casa, no quería ver a sus amigos ¿porque? No quería que esto se hiciera más difícil, de lo que ya era, subió a su habitación y comenzó a empacar sus cosas, su madre la veía desde la puerta atonida.

—¿Sucede algo malo hija—
—No mamá—
—¿Te despediste de tus amigos?—
—No—
—¿Porque?—
—No quiero—
—Mmmm.... Hija...—
—¿En verdad tengo que esperar hasta mañana para que salga el vuelo madre?—
—Si—
—Pero...—
—¿Hay algún problema con eso Kagami?—
—No—
—Ya son más de las cinco, bañate y cambiate, saldremos a cenar, tu padre vendrá hasta mañana para llevarnos al aeropuerto—
—¿No vendrá en el último día que estaré con ustedes?—
—Tenia trabajo que hacer hija—
¡Siempre es los mismo con ustedes!—
—¡¿Que dices?!—
—Nunca tienen tiempo para mi, siempre están ocupados con sus cosas— replicaba Kagami contra su madre
—No es eso, además tienes todo no se de que te quejas, solo.... Bañate y alistate Kagami—
—Madre...—
—Shhh, ya dije que es lo que harás y punto final—

La joven apretó los puños causados por el enojo, su padre no comería con ella el último día que estaría ahí, siempre estaba ocupado, siempre, siempre, esto no era novedad.
Tardo más de una hora en bajar de su habitación, su madre estaba sentada en la sala esperándola.

—Crei que no bajarias— exclamo su madre con bajarias.
—Crei que vendría papá—
La madre no supo que responder, solo le dijo que subieran al auto y le pidió sugerencias a donde querían a comer, era la segunda vez que comían tan tarde.

No tengo hambre
—Tu padre dijo que tenia trabajo que hacer, ya sabes como es el, al menos aquí estoy yo—
Kagami puso los ojos en blanco al escuchar las palabras de su madre, otra excusa, pensó.
—¿Quieres comer... Comida italiana?— pregunto su madre
—Lo que sea—
—No es lo que sea—
—Esta bien— respondió a regañadientes.

En el trayecto ninguna de las dos dijo nada, en la cena mucho menos y al llegar de regreso a casa fueron cada una a su habitación sin decir las buenas noches, al día siguiente, ese día, ya había llegado, con ayuda del personal que atendía la casa la chica bajo sus cosas, su padre aún no llegaba, faltaban dos horas para el vuelo.
Su madre hablaba histérica por teléfono, llego el auto que la llevaría hasta al aeropuerto y seguía sin haber rastros de su padre.
La joven creía que tal vez estaría esperandola en el aeropuerto pero se equivocó, no había nadie allí.
Al subir el primer escalon del avión no pudo evitar llorar, volteo a ver a su madre y corriendo regreso a donde estaba ella y la abrazo lo más fuerte que pudo.

Te amo mamá—
—Yo también hija— respondió su madre abrazándola, la visitaría cada semana pero su única hija estaría a miles de kilómetros lejos de ella, eso no la hizo cambiar de opinión.
Cuando finalmente el avión despejo, Kagami se dijo a si misma que dejaría su vida que había hecho atrás, empezar de nuevo ¿porque no? Se pregunto a si misma, miro por la ventanilla del avión, parecía un colchón de nubes sin fin y hasta abajo de ellas veía la gran ciudad que a esas alturas era sumamente pequeña.
Serian diez horas de vuelo, diez horas agotadoras, llegaría casi al anochecer a París, saco un cuaderno y comenzó a dibujar, no dibujaba tan bien pero al menos lo intentaba, trazos torpes que a ella le causaban gracia.
Un trazo mal y arrancaba la hoja, y así hasta que formaba una gran fila de bolas de papel y la libreta se quedaba sin nada.
Iría a casa de su tío, el tío favorito de la familia, el vivía con su esposa y tres hijos, los cuales se llevaban bien con Kagami, eso era una ventaja por que en el nuevo instituto donde ella estudiaría, estudiaban ellos, en diferentes salones pero al menos los vería a la hora de entrada, almuerzo o salida.
Nuevas aventuras le esperaban a la joven esgrimista, nuevos amigos y sobre todo... Tal vez un nuevo amor.

La vie sans toiTempat di mana cerita hidup. Terokai sekarang