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¿Alguna vez sentiste como si tu corazón se rompiera en miles de pedazos? Park Jimin no lo había sentido en sus 23 años de vida, hasta ese momento.

No, no era por algún amor no correspondido, sino por la "envidia" que sentía al ver a la pareja de sus mayores tan felices y unidos. Jimin no sabía que se sentía ser realmente amado, y lentamente perdía la esperanza de alguna vez sentirlo. Había tenido alguna que otra relación con chicas de la secundaria, pero no sintió aquello tan emocionante como amor.

Y si sentirse así era estar enamorado, entonces no quería para nada relacionarse con eso.

Pero la relación de Seok-Jin y Namjoon parecía sacada de un drama, siempre estaban el uno para el otro, a pesar de las miles de dificultades y conflictos que se presentaran. Los cinco miembros restantes de Bangtan sentían a la pareja como sus padres, siempre estaban ahí. Y eran capaces de decirles las palabras exactas para que nunca se rindieran.

Jimin era un verdadero fanático de la relación de ambos, no era sorpresa que fuera el único que tuviera un álbum de fotografías en su teléfono solo de ellos. Aunque aquello era mejor utilizado para cuando quería conseguir algo y su único remedio era el chantaje. Sí, Park Jimin podría ser el mochi más adorable que podrás conocer, pero este ángel también tenía su lado maquiavélico. Tan maléfico como querer comer algunos caramelos demás podría ser.

Aun así había algo que no podría conseguir ni con chantaje, el que alguien lo ame tanto como él quisiera. ¿Y quién era ese alguien? Min Yoongi, el segundo integrante más viejo de BTS. Sería mentira decir que Jimin no se fijó en él desde sus días de trainee, le resultaba ligeramente interesante como una persona podía dormir tantas horas y tras levantarse, seguir teniendo sueño. Y aquella sonrisa tan peculiar que tenía solo ayudó a que cayera en su magia aún más, además que su hyung no era para nada feo. Sus ojos, los pequeños momentos donde olvida su "swag" o cuando...

Creo que estamos saliendo del tema.

Volviendo a la actualidad, Jimin se encontraba en la sala viendo a la feliz pareja diciéndose las frases más bonitas que alguien podría escuchar jamás. Sus demás amigos se encontraban en sus habitaciones, o fuera de la casa, ni siquiera podía recordar. El golpe duro de la realidad había conseguido dejar su mente en blanco, solo podía pensar en que el tiempo seguía pasando, y el aún no había podido articular un "te amo" que saliera directo del corazón (a excepción de su omma y oppa).

—Jimin-ah, ¿en qué tanto piensas? ¿Todo está bien? —Preguntó el mayor de todos, separándose unos segundos del cuello de su novio, mirando preocupado al ahora moreno. El menor solo consiguió asentir levemente, sabía que no estaba siquiera presente en el cuarto, pero pensó que al menos podría disimularlo.

—S-si, hyung... Creo que... Iré a ver que están haciendo los demás.

Sin esperar respuesta del mayor, se levantó del sofá en camino a las habitaciones. Su cabeza comenzó a darle vueltas y nada más llegar al pasillo, se dejó caer ante la primera puerta del largo corredor. ¿Por qué estaba sintiéndose así? Había pasado tres años sintiéndose (casi) completamente indiferente ante la idea de tener una pareja. Y apenas uniendo los puntos sueltos, supo que todo aquello comenzó hace un año atrás, cuando después de tanto tiempo decidieron abrirse a los otros miembros sobre su relación. Incluso recuerda haber saltado de la emoción junto a Taehyung, ya que al fin y al cabo, ambos menores tenían razón de aquellas miradas y escapadas secretas de sus mayores. Sintió que había ganado la medalla de oro en los juegos Olímpicos.

yoonmin | Serendipity.Where stories live. Discover now