One-shot

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Título: ¿Cómo diablos hemos terminamos así?

Tipo de fic: Femslash

Género de fic: Romance / Drama.

Clasificación: Apto para todo público.

Advertencias: Ninguna.

Diclaimer: los personajes y/o la trama  son propiedad de Jin, mi parte solo fue crear un final nada oficial de la historia.

Palabras: amargo— iman — obsoleto— especial— uva.

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—¡Bienvenida, Hiyori! Te estábamos esperando, vienes a este horario habitualmente. 

Las palabras se internaron de lleno a sus oídos y bombardearon a su acelerado corazón, la sangre se acumuló en ambas mejillas y expresó una sonrisa avergonzada. Oír la cándida voz de la albina era el único requisito para endulzar sus días.

«¿Cómo diablos hemos terminado así?»
«Sacas lo mejor de mí»

[···]

Al salir de la universidad se decidió por ir a una cafetería cercana, cuanto más tardara en regresar, mucho mejor; le era un poco sofocante vivir con su sobrina que hacía lo que sea por agradarle, y lo peor, es que ya la quería.

Llegó a local de nombre inusual que le daba mala espina, pero nunca seguía a su mal presentimiento y aquel lugar no cambiaría eso. Determinada abrió la puerta y el tintineo de la campana sonó, el sitio era agradable, demasiado. Analizó el interior con precaución y se encaminó a una mesa libre, la mayoría estaban ocupadas por lo que supuso que la atención era buena gracias a la concurrencia de las personas allí. Con paciencia espero a ser atendida, sus ojos se ensancharon con sorpresa al percatarse de una presencia delante suyo que venía a cumplir su trabajo como mesera.

Su pesadilla en persona llevaba una libreta en manos y estaba tan aturdida como ella; vestida con un típico uniforme de maid  hasta las rodillas, podía ver la dedicación que le daba a su empleo, aquello la conmovió porque la recordaba como una chica algo tonta. Y ahora, con la misma estatura, parecía una mujer.

Pero eso no le restaba el hecho de que era como la calima, una aterradora aparición, se había prometido alejarse de todo lo que le recordará el estúpido verano, pero por sus estudios debió mudarse a la ciudad. No se consideraba cobarde, simplemente, la distancia le hacía mejor.

—¿Hiyori?—habló cuando recuperó la compostura, «su voz no cambió en lo absoluto» pensó inmediatamente la morena—. Cual...¿Cuál es tu pedido?

—Café, cualquiera mientras sea amargo— dijo con desdén desviando la mirada, en los ojos rosados de ella había algo que le inquietaban.

—Entonces será un express, estará listo en treinta segundos— aseguró y dando una ligera reverencia se retiró dejándo sola a Hiyori con sus pensamientos como compañía.

Descartando a Mary de su cabeza procuró pensar en su novio, al que hace semanas ignoraba. Tenía que actuar en cualquier momento, abandonar el miedo y aferrarse al valor que parecía haberse marchado hace algún momento atrás, consideró las opciones, el lado positivo de cada una de ellas.
Algo dentro suyo le aconsejaba que la separación era la mejor, pero le conmocionaba demasiado lastimarlo. En el pasado, le hubiera dicho una frase hiriente sin remordimiento; pero actualmente, le era imposible, había hecho todo por salvarla de ese bucle y creía estar con el deber de pagárselo. Ahora, un bucle distinto los mantenía encadenados.

¿Cómo diablos hemos terminado así?Stories to obsess over. Discover now