El ciudadano choca con el detective, un hombre esbelto, elegante y serio. Este llevaba una gran chaqueta marrón y debajo una ropa tan oscura que le hacía aparentar un hombre adulto y de pocas palabras. Al chocarse con el ciudadano hace que a este se le caigan las bolsas de la compra, su billetera y una extraña tarjeta. El detective se disculpa por su torpeza y le ayuda a recoger sus cosas, mientras observa a aquel hombre con un expresión preocupada, ya que por sus apariencias no estaba pasando por unos buenos momentos. Tenía la cara pálida y unas grandes ojeras marcaban su rostro, junto a eso estaba ese pelo desastroso que se podría deducir que no se había lavado durante meses. Eso se conjuntaba con su ropa poco llamativa para un hombre con tan poca edad. El detective decide darle todo excepto esa tarjeta que le llamó tanto la atención. Ya alejado aquel hombre, se pone a leer la tarjeta y lee el nombre de este señor: Mike Elric. Su mirada se queda fija en el símbolo de la izquierda de aquella tarjeta, eran tres círculos que al estar perpendiculares entre sí formaban un triángulo y a su alrededor unos grabados casi ilegibles.
Mike llega a su casa, pero antes de abrir la puerta escucha unos ruídos provenientes de detrás de la casa. Deja las cosas en el suelo y se va cautelosamente a averiguar lo que está ocurriendo, en ese preciso instante se encuentra a un hombre al que no se le puede apreciar del todo la cara. Este nada más darse cuenta de que está siendo observado, se va a un lugar poco visible de la casa, para que el delincuente le siga y así matarle.
El delincuente se va al temer de que alguien se haya percatado de lo sucedido y le arresten. Se va sigilosamente pero con paso rápido.
Al día siguiente, el detective estando en su oficina hablando por teléfono le interrumpe una mujer con una vestimenta demasiado juvenil. Llevaba una minifalda de color negro conjuntada con una camiseta rosa chillón y unas bailarinas del mismo color. Esta, tenía una expresión de desesperación y por lo que el detective pudo percibir había llorado, ya que su cara estaba roja cual tomate. Sin más demora la mujer empieza a pedirle que por favor le ayude. Este al ver tal preocupación, cuelga el teléfono y le dice que tome asiento. Ella rauda se sienta y al decirle su nombre: "Christine Melard" procede a contarle lo que le sucedió a su marido: Ayer nada más llegar a casa después de trabajar, vio las bolsas de la compra que había hecho su marido en el suelo en la puerta de su casa y eso le extrañó, por lo que empezó a buscar alguna explicación a aquel suceso. Al ver unas pisadas, que parecían ser de más de una persona, se encaminó a seguirlas. Para su sorpresa al final de este trayecto, casi sin percibirlo, se encontró a su marido desvanecido en el suelo. No le encuentra ninguna explicación, lo único que sabe es que anteriormente su marido estaba en algún grupo marginal y a pesar de asegurarle de que todo estaba bien, ella tenía sus sospechas de que pudieron haber sido ellos. El detective le pregunta si le podría dar alguna información sobre aquel grupo. Lo único que sabía ella era aquel símbolo tan peculiar, por lo que el detective le cedió un papel y un bolígrafo para dibujarlo. Al hacerlo, se da cuenta de que era el mismo de aquella tarjeta. El detective se sorprendió por un momento y diciéndole a la mujer: "Haré todo en lo que esté en mi mano", hizo una llamada a la policía.
El detective llega a la zona del crimen y efectivamente todo estaba tal y como había dicho aquella mujer. Era una gran casa de color amarillo, un poco anticuada pensó. Siguió observando aquel lugar: Al lado de la casa había un pequeño jardín y al aproximarse, junto a la puerta, se podían apreciar unas pisadas si mirásemos con atención. Siguió aquellas pisadas y llegó hasta un hueco entre la casa y la pared, donde no se podía percibir nada dada la escasez de luz y casi invisible, se encontró al hombre del que la mujer había hablado, desvanecido en el suelo con una mancha de sangre en su pecho, "debió ser una bala" pensó. Al acabar la observación decidió aproximarse más a aquel hombre, a medida que lo iba inspeccionando se percató de que era el mismo hombre con el que se había tropezado el día anterior. Mientras seguía con el caso, escuchó una voz varonil. Este decía así: " Perdone, ¿ Podría decirme que ha pasado aquí? Acabo de llegar de un viaje de trabajo y al llegar a casa, no muy lejos de aquí, observé mucho revuelo por estas zonas que no suelen tener muchos problemas. ¿ Pasó algo, detective?
El detective lentamente se fue girando hacia el hombre que le estaba hablando, lo primero que hicieron sus ojos fueron ver aquel extraño símbolo de su cuello. Siguió observándole: Era muy alto y con aquella ropa ajustada y sus grandes músculos te daban una sensación de inquietud y superioridad. Este, después de una demora y aquel extraño hombre esperando con impaciencia su repuesta, le dijo con tono calmado: Entiendo su preocupación señor, pero esto es un casa que es mejor mantenerlo entre la familia de este buen hombre y yo. Igualmente podría hacer una excepción y hablarle de este suceso pero no con todos los detalles. Déjeme acabar con esto y espéreme en la entrada, pasearemos por el vecindario mientras hablamos.
Al alejarse, el detective hizo una llamada a una persona diciéndole que puede tener alguna pista del asesino y que para su protección le siguiera a él y a su acompañante mientras hablaban por el vecindario. Al acabar la llamada el detective se dirigió a la entrada y el extraño señor sin decir ni una palabra, se colocó a su lado mientras iban caminando.
- Qué cree que pudo haber sido, detective? Yo conocía muy bien a ese hombre, era una gran persona. No sé como alguien querría acabar con su vida.
- Yo tampoco me lo puedo explicar, pero por el momento todo indica a una venganza por algo o alguien.
- No sé qué quiere decir detective, como puede vengarse una persona de Mike si él no tiene ningún problema con alguien y mucho menos con algo que pudiera haber pasado.
- Parece usted estar muy seguro de ello, señor....
- Mathew.... Mathew Zeebroek. Y usted?
- Mi nombre es David Lockmess.... Y bien señor Mathew, ¿cómo puede estar tan seguro de algo así? ¿Acaso hay algo de lo que usted sepa y su mujer no? Porque por lo que tengo entendido su mujer no está tan segura de que no haya hecho nada y en cambio usted me confirma, con seguridad, que no puede ser cierto y ella no me ha comunicado nada de alguna persona que lo pudiera saber con tal seguridad.
- Déjeme que le explique señor Lockmess , Mike era un hombre con grandes secretos. Yo podría asegurarle con firmeza que no ha hecho nada, pero en cambio él podría decirle a su mujer una versión diferente. Quizás es que no confíe en su mejor amigo lo suficiente como para ni tan siquiera saber que algo pudiera haber pasado, porque se haya metido en algo en lo que no debía.
- Está bien.... Por cierto, ¿ Qué es ese tatuaje que tienes en el cuello? ¿ Es algo personal?
- Es una pregunta innecesaria para averiguar algo más sobre este caso, pero se lo diré: Este tatuaje me lo hizo un amigo mío cuando estábamos borrachos, quizás usted pueda entender las tonterías que se hacen cuando te encuentras en ese estado, sinceramente ni si quiera yo sé si podria tener algún significado. ¿ Por qué lo quería saber?
- Simple curiosidad. Ha sido un placer haber hablado con usted, pero se hace tarde y tengo que seguir buscando respuestas al asesinato de Mike, tú mejor amigo al parecer.
- Está bien, si hay algo que necesite saber no dude en buscarme. Hasta otro día, señor Lockmess.
David se aleja unos cuantos metros, pero al girar hacia otra calle, se detiene. Decide seguir a Mathew.
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"El maestro"
Mystery / ThrillerEl detective como tal tendrá casos que resolver, algunos más interesantes que otros, pero ninguno le ha llamado tanto la atención como con aquel encuentro inoportuno, en la que aquella monotonía desaparece. Todo empieza con la torpeza de este.....
