Hay veces en las que llegas a un punto, en el que empiezas a pensar sobre lo que has echo de tu vida, si ha estado bien o no, las personas con las que has estado, las personas que aun están a tu lado, las que han traicionado, las que han salido heridas y las que se han marchado; si has sido feliz, si estás haciendo lo que te gusta, lo que quieres o si eres lo que alguien espera. Si estás con la persona que amas o solo alguien a quien aprecias. Así que simplemente tomas una ducha de agua caliente, bebes un café, sales a caminar sin importar el rumbo o solo te quedas en completo silencio pensando.
Entonces cuando haces algo como eso, el mundo en tu cabeza se abre a diversas posibilidades, sientes una rara tranquilidad, una gran paz contigo, pero todo es completamente inexplicable... aunque no sea lo que quieres al final, solo sabes que estás bien contigo, eso te agrada y así te gustaría perdurar el resto de tu vida. Sin embargo no todo es un cuento de hadas, ya que cuando lo has pensado todo y has reflexionado notas, una pequeña imperfección en tu historia, una pequeña grieta o que algo simplemente no encaja en ella, así que ahora sabes que algo anda mal. Solo que en esta ocasión es mi turno de contarles mi historia:
"Un día por la tarde noche tome una ducha de agua caliente, me sentía mal, mareado, con el cuerpo caliente; como si se tratara de una fiebre fuerte, y mis pies y manos completamente fríos, así que me pareció una buena idea tomar un baño. Me levante de la cama y agarrándome para no caer caminé al baño, al llegar me sostuve del lava manos, levante la mirada un poco y ahí me vi en el espejo, un cabello largo y alborotado que había estado teñido de rubio y ahora qué se encontraba deslavado se había tornado un gris plateado; mis orejas con más de tres perforaciones en cada una; una larga y refinada nariz; mis labios estaban pintados de un rosa pálido, casi como mi piel, incluso vi ese lunar tan característico entre mi cuello y una de mis clavículas; mire un poco mas arriba y mis cejas estaban ahí desaliñadas un color castaño, no me reconocía más, quien era aquella persona que se encontraba de frente a ese espejo, alce mi mano y la coloqué en el espejo, la dirigí hasta la mejilla del reflejo y una lágrima resbala sobre ella, ahí mire mis ojos... grandes, con una ligera forma felina, de un intenso color azul verdoso que hipnotizaba, fue lo único que reconocí de mi en ese momento.
Lenta y detenidamente los examine, hasta que al fin encontré lo que con tanto anhelo buscaba, me encontré a mi, a quien soy, quien quería ser y quien quiero ser ¿Y saben? Fue la mejor sensación de todas, en menos de un segundo todo lo que había vivido hasta ahora lo recordé, pero por un pequeño presentimiento y temor a algo que mi mente al parecer no quería descubrir o recordar, me aleje del espejo y me conducí a la bañera, puse el tapón y abrí la llave de agua caliente, dejando que esta misma cayera mientras me desvestía. Los minutos siguientes era como si físicamente me encontrara ahí pero mentalmente seguía pensando en lo que minutos atrás había pasado. ¿Por qué tenía esa extraña sensación de nostalgia y tristeza? Cuando la bañera estuvo lo suficientemente llena cerré el grifo, recostándome segundos después en ella; Mi cuerpo comenzó a relajarse con aquella agua caliente, el estrés que tenía hace días por el trabajo estaba desapareciendo, decidí colocar una toalla detrás de mi cabeza usándola de almohada y cerrando mis ojos. Nuevamente estaba ahí, recordando todo lo qué pasó uno cuantos años atrás.
¿Qué fue aquello que vi? Se estarán preguntando...
Bueno, recordé mi última relación con aquel chico pelinegro, era de mucha más estatura que la mía en esa entonces, supongo que aun ahora lo es, aproximadamente 1.80 cm, sus ojos eran de un castaño claro, fríos y penetrantes, su cabello era algo largo solo lo suficiente para cubrir una pequeña cicatriz que se encontraba en la frente y un rostro con facciones bastante definidas y serio. Y aun así sus acciones demostraban que quería protegerme, no sabía como hacerlo ni de que, pero esa era su intención. Sin embargo las cosas no terminaron bien... los últimos meses que estuve con el su carácter había cambiado, ya no era el mismo chico que había amado y me amaba, era como si quisiera que lo odiara, se había vuelto un completo y estúpido patán. Entonces solo así recordé una parte del hueco o laguna mental que tenia en mi cabeza después del accidente, todo lo qué pasó en aquel tiempo como: cuando se me declaró, la primera vez que estuve junto a él frente a la fuente, o esa vez que estuvimos sentados en el jardín y el recostado en mis piernas,debo decir que tenía un rostro tranquilo en aquel entonces, pero al día siguiente todo cambió, el me había dejado sin ninguna explicación solo para irse con alguien más, sin mirar atrás, ni siquiera se detuvo un pequeño momento a pensarlo y analizar el daño que estaba causando o siquiera para ver si estaba bien. Solo que había un problema yo estaba bien, no había derramado ninguna lágrima por el, mucho menos sentí que había perdido a alguien, me encontraba perfectamente bien.
¿Por qué estaba tan bien?
Bueno también quería descubrir el por qué. Por primera vez estaba analizando el porqué había estado con él, por varios minutos lo medité y simplemente no lo recordaba o no me concentraba lo suficiente. Hasta que llegó un momento en el que creo que tanto había presionado mi mente para recordar que cause que gran parte de la amnesia desapareciera. Digo eso era realmente bueno, aunque tendría un dolor de cabeza después.
Había encontrado la razón de todo y esa razón fue aquel chico del que había estado enamorado y sujeto todo este tiempo... cual era su nombre, no podía recordarlo por mucho que me repetía una y otra y otra vez miles de nombres, pero el suyo no me llegaba a la cabeza. Podía recordar su fría y serena mirada, esos ojos color almendra, sus finas y delicadas facciones, su piel blanca y suave, su cabello igual del mismo tono que sus ojos y el recuerdo de su tacto, tan suave, tan cálido y tan como decirlo... tan cuidadoso? Era como si tuviera miedo de romperme con tal sólo tocarme.
Si, recordé.... cuando lo conocí en una mañana fría de invierno, entre nuestras clases de historia con aquel profesor tan divertido, creo que su apellido era Gastrell, lo mucho o poco que recuerdo de él es que era muy atento con sus estudiantes, con un carácter un poco fuerte pero flexible y algo viejo, cuando el profesor Gastrell daba clases solo tenía dos reglas, la primera no interrumpir una exposición y la segunda no andar de pie o caminando por todo el salón, a lo que voy es que me obligó a sentarme, ya que estaba levantado a mitad de la clase platicando con una amiga. Así que lo obedecí y sin fijarme mucho, me senté pero por error casi me siento encima de ese chico del cual aun no recuerdo su nombre, fue gracioso, debo admitirlo además por lo que dijo segundos después de eso:
- "Si claro, ya sabes, siéntate en mi, no hay problema"- dijo con un poco de burla en sus palabras. A lo qué algo avergonzado respondí:
- "Perdona, no me di cuenta, en serio perdón" - me miro un par de segundos para después dedicarme una medio sonrisa y decirme:
- "En verdad no te preocupes, puedes sentarte aquí, yo buscaré otro lugar" impulsivamente lo tome del brazo a pesar de que aún no conocía nada de él, vi si el asiento a su lado aún estaba vacío pero no era así, mi amiga ya se había sentando así que me recorrí dejándole la mitad de la silla a aquel chico, ahora yo fui quien le dedicó una sonrisa y contesto -"No te vayas, siéntate aquí, si cabemos" el solo me miro extrañado pero se sentó.
Continué sentado ahí mientras veía la exposición de Lacey, era sobre la historia de las pelucas y los vestidos de La época medieval era algo interesante, pero me distraje cuando oí la voz del chico a mi lado, estaba de dramático con uno de mis mejores amigos,Alexander. Comenzaba a restarle importancia a su plática o discusión cuando oí "No necesito recargarme en ti, además tengo a Jonathan, me voy a recargar en su espalda" dicho y echo el chico ahora estaba recargado en mi espalda, tenía planes de moverlo y decirle algo como un "disculpa podrías quitarte" o algo un poco mas irrespetuoso como "quítate no estudie para recargadera". Al voltearme frustrado, lentamente el chico resbaló quedando recargado en mi hombro y cuando baje la mirada me encontré con una de esas escenas tan adorables, que hizo que mi coraje se fuera a algún lugar, tenía una mirada pacífica en su rostro, de comodidad sin rastro alguno de la seriedad de antes... solo pude sonreír ante tal escena. Aquel chico de ojos cafes tal cual almendras que apenas conocía me había cautivado y sin darme cuenta se me había clavado en las entrañas...
YOU ARE READING
Infinity
RomanceToda persona tiene un momento en el que necesita reflexionar y considerar todo lo que ha hecho y a vivido, pero esto no es tan simple como parece, es un proceso complicado por el cual te ves a obligado a sentir las misma emociones de aquella ves, su...
