La había guardado en secreto durante dos semanas; estuvo escondida en el bolsillo de mi pantalón; debajo de mi almohada y aplastada entre las páginas de un libro grueso. De tanto manipularla, comenzó a arrugarse y ya tenía doblada las esquinas. Cuando Rukia llegó a casa se anunció como siempre, con un silbido potente de esos que se dan con el dedo meñique dentro de la boca. Abrí la ventana de mi cuarto en el segundo piso y le dije:
—¿Algún día aprenderás a tocar el timbre?
—¡Baja! —dijo ella con voz enérgica.
Caminamos dos cuadras sin decir nada, nos sentamos en las escaleras de la biblioteca del pueblo y ella preguntó:
—¿Qué era eso tan importante que querías mostrarme?
Saqué de mi bolsillo la fotografía que había robado del Foto Estudio de mi papá y se la mostré.
Rukia se quedó observándola, la volteó, la acercó a sus ojos, la alejó, entornó las cejas como si buscara un mejor ángulo y luego lanzó una mirada que me dejó desconcertado, con curiosidad le pregunté:
—¿Qué? ¿No te parece la chica más linda del mundo?
Ella echó un nuevo vistazo a la fotografía y respondió:
—No.
Rukia se levantó, me la devolvió estirando sus brazos como un árbitro de fútbol cuando termina el partido y, mirando hacia otro lado, añadió:
—Tonto, te has enamorado de un pedazo de cartulina.
—No, Rukia, yo no estoy enamorado de una cartulina, sino de ella...¿la ves? Es muy linda, ¿no crees?
Rukia volvió a ojear la foto y concluyó:
—O te hacen falta lentes o necesitas una cirugía reconstructiva para tu sentido del gusto.
Rukia era así... Insoportable, pero era mi mejor amiga.
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Foto Estudio Corazón
FanfictionA los 12 años Ichigo, un chico tímido, no muy atractivo, se ha enamorado de una quinceañera a la que solo ha visto en una foto. Rukia, su mejor amiga, le advierte los peligros de enamorarse de un pedazo de cartulina y, pese a esta alerta, él decide...
