Dawn

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Prólogo

Al principio solo se escuchaban muchos pasos apresurados, algunos gritos amortiguados por las gruesas paredes. Con el transcurrir de los minutos, los agentes de la paz, vigilantes de las celdas, fueron abandonando sus puestos cada vez con más premura y la tensión e incertidumbre crecía paulatinamente. Alguien hablaba por unos altavoces fuera del inmenso edificio. Por lo que fui capaz de escuchar iban a abrir las puertas para alojar a las personas que estaban afuera. ¿Dijo primero niños? No entendía nada de lo que estaba pasando. Comencé a ponerme nerviosa y asustarme. Esto nunca había pasado.

Algo me habían comentado sobre la revolución, que finalmente estaba empezando. Pero no pensé que... llegaría tan pronto... ni de esta manera. ¿Será la revolución? ¿O una guerra? ¿Qué demonios está pasando? Me preguntaba histéricamente mientras paseaba por la celda buscando respuestas.

De pronto un estallido tronó con gran estrépito, una explosión de inmensa magnitud me paró el corazón. Inmediatamente me escondí debajo de la mesa del escritorio, la sangre abandonó mi cabeza y comencé a sudar frío. Todo se quedó callado, solo se escuchaba un pitido. Esperé con las piernas en el pecho, la cabeza entre las rodillas y las manos en la nuca. Por unos minutos todo fue "tranquilo", hasta que otra bomba explotó. A ésta le siguieron gritos desesperados, apenas lograba escucharlos.

Permanecí debajo del escritorio por una eternidad, al menos así lo sentí, mientras escuchaba puertas y pasos fuertes y apresurados, gritos y disparos. Cuando consideré que ya había sido suficiente tiempo, y cuando decidí que me iba a tragar el miedo, salí de mi escondite, me alisé el mono, tomé un libro y me acosté a leerlo como si fuera el día más normal de mi vida: mi cama, mi libro, mi celda. Estaba a salvo. <Estás a salvo> <Estás a salvo>. Nada malo me iba a pasar. Después de dejar el libro en la repisa, me quedé dormida.

Gracias por haber leído, apenas es el comienzo. Estaré subiendo capítulos una vez a la semana ¡Hasta el siguiente sábado!

-Ana Pau

DawnWhere stories live. Discover now