Capítulo único

76 17 7
                                        


Una fría noche de Diciembre,

Dos jóvenes conversaban amenamente

Mirando las titilantes luces navideñas,

Acompañados nada más que

Con la presencia del otro,

Y un buen chocolate caliente.

-JinYoung...

El pelinegro mantenía su vista en las luces del árbol navideño del departamento frente a su balcón. Su mente divagaba por diversos pensamientos abstrayéndole completamente de lo que había a su alrededor. Incluso del castaño que lo miraba con reproche.

-¡Park JinYoung! -Le empujó con el pie el castaño, que a diferencia del nombrado se encontraba sentado en un sitial de jardín en el balcón, con ambas manos en su taza de chocolate caliente.

El castaño le miraba con el ceño levemente fruncido, su nariz y mejillas coloreadas por un tenue color rojo debido al frío de esos días. JinYoung le miró un momento sonriendo divertido ante la extraña pataleta que hacía su acompañante. Para el pelinegro era divertido ver al menor tratando de llamar su atención por todos los medios posibles.

Y totalmente sincronizados, como si hubiera sido exclusivamente con ese fin, las luces que adornaban las puertas de vidrio de la terraza iluminaron la espalda de JinYoung justo al momento en que una pequeña idea cruzó su mente... su loca y estratégica mente.

-YoungJae -llamó el pelinegro mientras seguía afirmado por los antebrazos sobre la baranda del balcón mirando las luces de enfrente cambiar de color rápidamente, efecto perfecto para generar un ataque de epilepsia en quien lo viera. El nombrado gruñó en respuesta volviendo a su puesto después de encender las luces-. Es JinYoung-hyung para ti -terminó de decir con un guiño hacia el menor quien lo miraba molesto.

-Eres una molestia... no sé cómo es que aún hablo contigo. De hecho, no sé ni cómo entraste a mi departamento -alegaba el menor tomando de su chocolate caliente. El pelinegro solo se rió en la cara del menor al dirigir su mirada hacia él-. Ah bien ¿ahora de qué te ríes? Si vas solo a reírte, JinYoung... Ah...

-Tú igual eres una molestia, no te lo digo que es otra cosa. -Se encogió de hombros el pelinegro restándole importancia a su comentario, al igual que YoungJae. Era más que sabido que JinYoung era cruel y frío-. Sobre lo otro... tengo una llave, que por cierto, tú me diste. Puedo entrar cuando se me de la gana... así que, ya sabes, si se te pierde algo, no te entraron a robar, fui yo.

-Increíble -musitó YoungJae mirando el cielo.

-Y me rio de tu mostacho -concluyó JinYoung volviendo a sonreír divertido. El menor trataba de pasar su lengua para quitar el resto de chocolate arriba de su labio superior-. Eres un desastre YoungJae -susurró agachando la cabeza derrotado. Se reincorporó en su lugar estirándose en el proceso, viendo por última vez el árbol de navidad que le dio la oportunidad de pensar bien lo que sentía.

Dejó su tazón tranquilamente sobre la mesita de madera que había en el balcón, y se arrodilló frente a YoungJae quien seguía inmerso en su única misión: sacar con su lengua el mostacho.

La noche cada vez era más profunda,

Y la nieve caía delicada

Sobre los dos jóvenes,

Cada uno inmerso en sus mundos.

Una fría noche de DiciembreStories to obsess over. Discover now