Prefacio

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Un cuarto oscuro cuya única iluminación es un círculo de velas, todas de color negro con una luz pálida y fría, un grupo de personas encapuchadas con túnicas negras rodea el círculo de velas y colocan en el centro y sobre una mesa a un bebé recién nacido.

El grupo de personas empieza a entonar una canto en un idioma desconocido, invocando a sus ancestros y pidiendo fuerza; uno de ellos se adelanta y entra en el círculo de velas con un cuchillo ceremonial bellamente adornado con rubíes rojos y le reza una oración a un dios antiguo, al terminar hace una pausa y apuñala al bebé en el corazón quien muere al instante.

Luego realiza el mismo canto que realizaron las personas del círculo y con el mismo cuchillo se apuñala a si mismo y se deja caer sobre la mesa cerca al bebé muerto, tres personas del círculo retiran el cadáver del hombre y acercan al bebé tres ofrendas, un libro sagrado bellamente adornado con una imagen de fuego, una espada que brilla a la luz de las velas y una cadena con el símbolo de la orden a la que representa; el bebé resucita a los pocos minutos en medio de una llamarada de fuego que envuelve totalmente su cuerpo pero que en ningún momento lo daña o hiere.

Una persona de túnica blanca que estaba fuera del grupo se acerca, limpia y guarda el cuchillo en una pequeño baúl ceremonial con bellos grabados  en rojo y negro, lo sella y lo entrega a una de las personas del circulo, toma las reliquias antes ofrecidas y las guarda en una maleta de viaje, recoge al bebé realiza otra oración al dios antiguo y le dice al bebé mientras lo acuna:

-Yo soy tu maestro, tu guía, tu compañero, y estaré a tu lado hasta que estés listo para lo que has sido encomendado hoy, bienvenido-

El grupo entonan un canto de celebración por su nuevo miembro, y van a apagando una a una las velas del círculo dejando todo en tinieblas y silencio.

La ceremonia concluye y todos se retiran.

Asesino de demonios Where stories live. Discover now