No tiene inicio y tampoco final

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Es una edad en la que se supone ya debiste hacer muchas cosas, como bañarte bajo la lluvia, saltar en los charcos como danzando, detenerte por unos segundos, mirar hacía arriba, respirar profundo pero sin temor y sentirte libre, sentirte feliz por un rato...
Es exactamente lo que le pasaba a ella, tenía 25 años experimentando algo por primera vez, sonriendo con nerviosismo, se sentía desnuda, pequeña pero no asustada,  estaba nerviosa porque era algo nuevo, no podía expandir sus brazos para tocar la libertad pero al final cuando lo logró,  cuando se soltó fue un sentimiento inexplicable.

En algún punto ella no entendía porqué sentía tanto dolor, intentó explicarlo, también a su psicólogo, era un dolor que a veces nublaba su mente, aún cuando estaba en el mejor momento de su vida.



Su historia,  mi historia.Stories to obsess over. Discover now