Prólogo

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En la vida se pierde y se gana

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En la vida se pierde y se gana. Demostramos cada esfuerzo en nuestra vida diaria.
Para tener un sueño inalcanzable y único.

Ellos son dos almas diferentes. Pero recuerden qué los polos opuestos se atraen.

Él dolor es imperial. Nunca cambiara en ese aspecto.
Él dolor que vivimos algunos, no es nuestra culpa. Es culpa del destino.
No lo culpó, él destino viene hacia nosotros.

Aprenderemos a vivir con aquello siempre. No se le podrá evitar.

Del odio pasa al amor. En ello sin duda.

Florecerá un amor problemático, enfermo y dañino para ellos. Pero hermoso, único y apasionado.

Descubre, apasionate con lo que viene. No lo dejes ir...

Dejó de escribir él ensayo, que la profesora de literatura nos dejo. Los golpes provenientes del pasillo me distraen. Decido ir a ver que sucede. Cierro mi laptop. Me levanto de un salto de mi cómoda cama. Abro la puerta de la habitación y la cierro detrás de mi. Llevo puesto un mini-short con mi blusa de unicornios.

El pasillo se ve oscuro. No me deja ver que pasa. Camino sigilosamente en ella. Bajo las escaleras con cuidado, me agarro de las paredes para guiarme. Al llegar abajo. Enciendo la luz de la sala, lo que veo es a mi padre. En su mano derecha tiene una botella de whisky, mientras que la otra tienen de ella colgando su cinturón.

Él pánico se adueña de mi ser. Mis manos tiemblan de tantos nervios. Mis ojos no tardan en derramar lágrimas.

—¿Por qué no preparaste de comer? —Su voz suena ronca y ebria de tanto tomar.
Trago en seco. Decido hablar.

—No he tenido tiempo. Tengo mucha tarea. —Término de hablar. Mala idea. Su cara se torna roja. Deja la botella en la mesita que tenemos de adorno. Se acerca a mi con dificultad. En unos segundos. Su cinturón estampa en mi muslo.

—Maldita perra. Nunca sirves para nada. —Escupe las palabras con tanta rabia en su voz.
No me da tiempo de reaccionar. Me tiene atrapada.

Los golpes resuenan en la casa.
Pierdo la cuenta de cuanto me ha pegado.
Me deja tirada en él suelo. Estoy en shock. Lágrimas se apoderan de mi. Veo mis piernas. Ahogó un grito al verlas.

Tienen marcas. En poco tiempo se tornaran moradas.
Me levantó con dificultad, pero logro hacerlo. He estado soportando todos sus golpes desde hace cinco años. Cinco años jodidos de tanto dolor.

Lo empezó hacer cuando murió mi madre y mi hermano menor. Aproximadamente siete años.
Lo habíamos superado, pero él empezó a comportarse extraño. Hasta que llegó al extremo de tomar.
Se olvido de mi. Yo sola estoy en esto.

Llegó hasta mi habitación. Unto pomada en mis heridas.
Decido dormir. Ha sido otro día pesado. Lo hago, me recuesto y caigo en un profundo sueño.

[***]
¡Hola! Les traigo una historia basada en la vida de todos nosotros.
Os invito a que la lean.


Besos.

Amoríos Fragmentados ©Stories to obsess over. Discover now