Prólogo

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La luz de la luna era lo único que se filtraba por los barrotes de esa celda. Pero eso era suficiente para alumbrar el cuerpo de su ocupante, quien, como un bulto tirado en el suelo, solo la miraba y pensaba. Tanto así, que ignoraba por completo las ratas que ocasionalmente se deslizaban fuera de sus huecos o la baja temperatura de esa habitación en penumbra. Incluso ya no sentía el dolor de las heridas en su cuerpo.

Al menos al comienzo, ha sido una buena vida.- Se lamentaba. Y luego, de su boca salió un murmullo parecido al de una risa- Supongo que es cierto que cuando estás al borde de la muerte no puedes evitar recordar.

Trató de sentarse, pero las fuerzas le fallaron y volvió a caer al piso, esperando aquello que era inevitable.

Juro que en mi siguiente vida no volveré a caer por la apariencia, pero sobre todo, juro no volver a confiar tan ciegamente.- Pensó resueltamente. Pero él sabía que lo único que podía hacer en esos momentos era lamentarse; él ya no podía cambiar nada por mucho que se quejara.- Simplemente desearía tener otra oportunidad, ser diferente. - Y con ese pensamiento en mente, finalmente, se durmió, dando al fin su último respiro.

 - Y con ese pensamiento en mente, finalmente, se durmió, dando al fin su último respiro

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Oscuridad, tranquilidad y silencio.

Parece que eso es lo único que se siente cuando uno está muerto. Casi como si no existiera nada más que tú mismo. Pero, curiosamente, no era molesto; era como una manta cálida, arrulladora y cómoda, que te  invita a permanecer en su interior.

-"Fél"-

-"Féli"-

Alguien tira de mí. Alguien me llama. ¿Quién eres?

-"Félix"-

¿Dónde estás? ¿Qué quieres? De repente, la tranquilidad comenzó a ser interrumpida por un zumbido que iba subiendo de intensidad.

-"Dime, ¿Qué es lo que más deseas?-.

Sentía que mi cabeza iba a romperse. Trató de agarrársela, pero él ya no tenía manos, ya no tenía cuerpo.

- "Dime, ¿Qué es lo que más deseas?"-

El sufrimiento se volvía insoportable, más intolerable que el que había sufrido cuando lo torturaban.

Pero no más insoportable que el dolor que sintió cuando lo dejaron, cuando lo abandonaron. Pero él no iba a volver a cometer ese error. No dejaría que lo volvieran utilizar. Pero, por sobre todo, esta vez, los protegería a todos. Y se decidió, porque, aunque doliera, nunca más dudaría.

- "¿Qué es lo que más deseas?"–

- ¡Deseo ser el más poderoso de todos! Pero sobre todo, ¡deseo tener el poder de proteger a los que aprecio! -

Y, súbitamente, todo volvió al silencio.

-"Correcto"-

Esas fueron las últimas palabras que pudo escuchar antes de que un estallido de luz blanca lo arrastrara hacia algún lugar desconocido.

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Días de actualización:  sábados o domingos. Puede que esos días no lo haga por algún motivo, pero al siguiente si lo haré. Y si puedo actualizar antes, también.

DrakosWhere stories live. Discover now