-Se que no querías que te traiga al colegio. Pero me da miedo que vengas sola caminando. -Mi madre me miró dulce.
-Puedo cuidarme sola .-Desvie la mirada hacia la ventanilla del coche.
-Hija.. -Toco mi mano, por lo que la quité al instante.
-Adiós .-Dije bajandome del coche.
Me acomodé la mochila y entré a los pasillos del colegio a paso lento y seguro, al verme todos callaron, como siempre. David Braham se me acercó, ¿que quiere este idiota?.
-Oye bonita, ¿asi que eres la intocable, eh? Yo no creo esas estupideces. ¿Que dices si después del colegio vienes a mi casa y.. -Bajo su mano hacia mi trasero, por lo que la tome rápidamente y se la doble detrás de la espalda.
-¿Quien te da derecho a hablarme, idiota? .-Lo mire mal.
-Vamos linda, suéltame.. -Dijo haciendo una mueca de dolor.
-Te he hecho una pregunta, bastardo, respondela .-Hice más fuerza.
-N.. nadie, lo siento Samantha.. lo siento. Por favor suéltame .-Rogó.
Lo solté rápidamente y al momento en que se levantó le propine un rodillaso en los huevos. Lo miré sonriendo de costado y le saque mi dedo del medio.
-Por gilipollas .-Sentencie antes de irme a mi casillero.
Todas las miradas estaban sobre mí, como no. Cuánto daría por no tener que venir más al estúpido colegio, los odio a todos, no son más que tetas de plástico y testosterona barata. Creo que a las únicas personas a las cuales no les tengo odio son a los nerds y a los emo, nunca molestan, creo que ni siquiera los notan.
Al llegar a la clase de historia me senté en el último banco al lado de la ventana, ¿que mejor lugar que este? Nadie te molesta y el profesor no te toma en cuenta para sus tontas preguntas sobre la clase. Todos comenzaron a entrar al salón hasta que llegó el profesor, rodé los ojos y comenze a dibujar garabatos sobre mi cuaderno ignorandolo.
-Buenos días alumnos. Hoy tenemos un compañero nuevo, Dylan pasa .-Anuncio el viejo, por lo que por primera vez en una clase levante la vista de mi cuaderno, encontrandome con un muchacho de cabello azabache y ojos celestes como el mar. Sin mencionar su piel blanca. Al entrar por la puerta todos los suspiros de las tetas de plástico se escucharon, un polvo más para ellas.- Preséntate Dylan.
-Umm, bueno mi nombre es Dylan Samuel Walsh y vengo de Canadá .-Dijo un tanto incómodo.- Yy.. emm.. no se que más decir .-La risa fingida de todas las plásticas se escuchó en el salón.
-Bien Dylan, buscaremos un lugar libre para ti.. -Las manos de todas las chicas, incluso de las que ya tenían compañero de banco, se levantaron. Rogué en mi interior que no sea a mi lado, no soportaría un estúpido chico que luego se volverá uno mas de la masa de testosterona barata a mi lado. No señor, no por favor.- Al lado de la señorita Blade, al final de todo al lado de la ventana .-Al escuchar eso me di la cabeza contra el cuaderno, literalmente.- Por favor Samantha, se amable .-Rogó el profesor, a lo que rodé los ojos.
Esto es tan cliché que da asco, de verdad. El chico un tanto tímido se sentó a mi lado y saco su cuaderno y libros, el profesor comenzó a dictar las actividades y las copié con desgana, a veces sentía la mirada de Dylan sobre mi, pero lo ignoraba.
-Chicas esto es en grupo, terminenlo antes de que toque el timbre .-El profesor observó mi rostro.- Si, Samantha, en grupo.
Estúpido viejo, no importa, lo haré sola. Comenze a resolver las actividades sola con la mirada de mi compañero de banco posada sobre mi.
-Hey.. ¿Samantha, verdad? .-Sonrio, lo presenti .- ¿Haremos las actividades o.. -Dejo las palabras en el aire.
Puse el cabello en mi rostro y lo ignore, mientras movía mi lápiz de un lado a otro, pude oír como el chico susurraba algo pero no que.
-Oye, te estoy hablando .-Dijo amable.
-¿Quien te da derecho a hablarme? .-Le respondí sin mirarlo.
-¿Que?..
-¿Quien te da derecho a hablarme? .-Repeti está vez mirándolo a los ojos seria.
-No lo sé.. lo siento, es que yo solo..
-Callate.
En las dos horas que transcurrieron Dylan me miraba esperando alguna palabra de mi parte, pero yo seguía sin prestarle atención. En un momento se rindió y comenzó a hacer el trabajo sólo.
-Chicos, es hora de entregar el trabajo .-Dijo el profesor al tocar el timbre.
Guarde mis útiles en la mochila, me la coloqué tome la hoja y se la entregué al profesor para luego dirigirme a la cafetería. Sentí como Dylan caminaba detrás mío a pasos lentos y rodé los ojos, pero lo ignore. Al ingresar a la cafetería tomé una bandeja y hice la fila.
-¿Acaso nunca sonríe? .-Dijo una rubia a su amiga mirándome, a lo que yo me di vuelta para observarla y asustadas se fueron. Reí internamente.
Al llegar mi turno pedí un sándwich y una coca cola, luego cuando estaba saliendo de la cafetería sentía la mirada de alguien sobre mi espalda por lo que mi giré encontrandome con los celestes ojos de Dylan observandome, el nunca corrió la mirada en lo que fue mi trayecto así que yo tampoco. Al salir de la cafetería me dirigí al campus y almorze allí, observando los árboles. Mi vida es aburrida, lo se, pero así lo prefiero..
El timbre sonó indicando que era hora de ejercicio, la materia más horrible de mi vida, según yo. Frustrada me dirigí a vestuario encontrandome con las plásticas cuchilleando entre ellas, todas se marcharon a la clase al verme entrar. Mejor, el vestuario para mi sola. Termine de vestirme con los shorts y la remera para luego salir hacia la clase.
-¡Samantha, que lindos se te ven esos shorts! .-Gritó David.
-¿Acaso no te basto con lo de hoy, idiota? .-Respondi mirándolo.
-Vamos, eso no fue nada, ni siquiera me dolió bonita .-Sonrio arrogante.
-Preguntaselo a tu lloriqueo de hoy .-Sonrei de costado marchando hacia la cancha, escuchando como sus amigos se reían de él.
Esta clase será interesante..
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Las ventajas de ser invisible - Woman version.
Teen FictionEsta no es mi novela, es sólo una adaptación de la novela del gran escritor Stephen Chbosky. Algunos personajes cambiaran de género. Sólo quise probar como sería si Charlie fuese mujer, espero les guste y no los decepcióne.
