A partir de aquí y sin darse cuenta...El caos comenzaría.
I
Absorta en mis pensamientos no escuché el timbre anunciando que ya había finalizado la ultima clase del día. Al caer en cuenta que era la única en el salón, guarde mis útiles que diariamente llevaba al colegio y me levante para ir, como siempre, caminando a mi casa.
Me gustaba este momento del día,algo tan simple como ir caminando a mi casa me fascinaba, ya que me tomaba tiempo para pensar en mi vida y estar en paz, mientras veía el bello paisaje y a la gente ansiosa por llegar a sus casas y reunirse con su familia.
Ya transcurridas las 14 cuadras que había entre mi hogar y la escuela, entro a mi casa ,donde vivía solamente con mi madre ya que mi padre gracias a su trabajo vivía en Séul con su actual esposa e hijos. Guiándome por el exquisito aroma de la comida casera de mi madre me dirijo hacia la cocina donde la saludo con un cálido beso y me siento en mi lugar.
-¿Como te fue hoy Lea?- me pregunta sirviéndome un trozo de tortilla.
-Bien, ya sabes, aburrido- respondo con un gran bocado en mi boca.
La madre de Lea la miro con una tierna sonrisa pensando como crecía su pequeña, que pronto cumpliría sus 18 años y ella ya tenia su futuro planeado.
-Tu padre te llamó hoy antes que llegues- A pesar de estar separados seguían siendo una familia unida sin problema alguno, mas allá que a Lea no le agradaba mucho Carmela, quien era la esposa de su padre, se llevaban bien y compartían, cuando podían, momentos únicos.
-Luego de bañarme lo llamo y hablo con él- dijo luego de beber un poco de agua. Luego de sentir que ya no podría meter otro pedazo en su boca, se levantó lavó los platos y se dirigió al baño para cumplir con su baño del día, 20 minutos después Lea salía de su habitación ya cambiada y con su celular en mano para llamar a su padre quien seguramente dormía por la diferencia de horario, así que dudaba que la atendiera. Luego de toparse 5 veces con el buzón de voz se dio cuenta que era una perdida de tiempo seguir intentando.
Se sentó en el sofá del living pensando que podría hacer para acabar con el aburrimiento que ya casi la estaba matando,luego de un largo rato decidiendo si lo haría o no se cambió para salir a correr un rato, le aviso a su madre para que no se preocupe, agarro sus auriculares, una campera y salió.
EL sol estaba hermoso pero la brisa que circulaba era fría como el hielo, estiró un poco y decidida salió trotando. Lea era una persona muy amigable y apasionada, la gente que lograba conocerla la apreciaba mucho, y digo lograba porque a veces era fría y seria, según las circunstancias y personas que formaban el entorno del momento.
Sin darse cuenta había llegado al centro, como lo amaba, en especial el de su ciudad, ya que el lugar tenia tanta energía que contagiaba. A lo lejos vio una cafetería y se acercó para pedirse un relajante y bien merecido café, se sentó en una mesa ubicada frente al gran ventanal del lugar, mientras bebía miraba a la gente ir de un lado para otro, imaginaba que tendrían que hacer y adivinando sus pensamientos según la cara que llevaban. Esto era algo habitual en la vida de Lea.
Lo que no era habitual era que un joven se acercara hacia donde ella estaba y le hablara.
-Hola- Le dice el joven con una bella y llamativa sonrisa. Ella le responde igualmente solo que a distancia se notaba su forzada sonrisa debido a lo incomoda que se sentía.
-Lea, ¿verdad?- Todos los sentidos de la joven chica se pusieron en aquel chico que misteriosamente se acerco y sin entender por que sabia su nombre.
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El abismo entre nosotros.
RomanceAquella calurosa noche de noviembre...Donde mi alma se escapaba en cada suspiro que emanaba mi cuerpo. Ya no sabia que pensar de mi, de él, de nosotros, ¿Que era lo que estaba sucediendo? ¿Por qué cada vez que lo veía mi vida cambiaba completamente...
