Muchas caras nuevas llenaban los pasillos de la universidad, esto debido al nuevo comienzo de año escolar en la universidad Helianthus. Chicos perdidos buscando cuales serían las aulas en donde tendrían clases, otros estaban más interesados en conocer nuevas personas o saber quiénes serían sus compañeros, desde luego ya habían unos cuantos que estaban planeando fiestas y lo que pretendían hacer para que aquella etapa de su vida fuera fantástica. Para Erick, todo eso era agua pasada, él estando ya en su último año de carrera había pasado por eso hace ya un tiempo, pero desde luego, sabía que había hecho espectacularmente bien las cosas. Sus altas calificaciones lo demostraban, y esto era porque a él, aunque le costaba reconocerlo, le encantaba destacar y sí que así era. Desde su primer año, se había creado un reinado dentro de Helianthus, ya que no sólo estaba rodeado de un montón de personas, amigos y otros que sólo querían su atención por un poco más de prestigio, también estaban los profesores, ellos sí que le adoraban, siempre sabía cómo responder a sus preguntas y no dudaba en ayudar a los que entendían menos.
Por todos los logros que tenía a su favor, este año le habían pedido que diera la bienvenida a los nuevos alumnos ¿Qué mejor que un alumno estrella para representar a la institución aquel día? Definitivamente nada.
-Eh, señor Brown ¿Qué hace aquí en la semana novata? –Le llamó la atención un anciano profesor, mientras se acercaba a él con una sonrisa.
-Hola profesor Gregory, me han llamado para dar la bienvenida a los nuevos. –Dijo orgulloso.
-Vaya, por segundo año, eso sí que es un logro por aquí, aunque no me extraña para nada que seas tú. –Lo alagó.
-Gracias por eso, pero para mí es un honor representar a Helianthus y su alumnado, he creado tan buenos recuerdos aquí.
-Lo sé, es una verdadera tristeza que te vayas este año, pero sabes que te esperaremos aquí, serías un gran maestro...
-Me encantaría eso, pero primero quiero ejercer durante unos años, la experiencia me serviría mucho más.
-De eso no hay duda, serás un gran abogado.
Después de darle las gracias por todos los halagos, Erick se despidió del hombre y siguió su camino al auditorio para comenzar a prepararse. El discurso ya estaba listo, ahora sólo faltaba que llegara la hora. Ya podía ver como las butacas comenzaban a llenarse.
-Muchas chicas lindas, cada año es como si fueran mejor.
Al costado de Erick, se encontraba Lucas, su compañero de clases y mejor amigo, como siempre miraba embobado a las nuevas mujeres que llegaban a sentarse a espera de que comenzara el acto de bienvenida.
-Viniste a ayudar sólo para ver tu próxima conquista ¿Verdad? Me duele que me utilices. –Erick puso su mano en el pecho adoptando una pose dramática.
-Oye, el "Comité de ayuda" está precisamente para eso, ayudar.
-Sabes que ese "Comité" –exageró la palabra haciendo comillas con los dedos –No hace absolutamente nada más que saltarse clases, siempre eres el único que realmente ayuda y sólo cuando hay chicas de por medio.
-Puede ser, pero dime que no te he servido de ayuda.
-Bueno, al menos ahora tendré un vaso de agua en mi atril.
-Ya no tendrás la garganta seca, nunca encontrarás un mejor amigo.
-Me haces feliz, eres el mejor. –Dijo de manera sarcástica y luego rieron los dos.
La verdad es que Lucas era un buen tipo, aunque en un principio fue muy notorio que sólo andaba con él por la atención que tenía a su alrededor, hasta incluso lo asumió:
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¡Sólo pido que me mires!
Teen FictionCualquiera se pensaría que Erick Brown tenía todo bajo control, siendo un hombre perfecto al que casi todos admiran, no se le permitirían defectos en su imagen, pero hasta el más perfecto tiene su debilidad y la de Erick es sin duda Kile, un extraño...
