Nadie hablaba de la navidad en Sunchales, ese 25 de diciembre de 2014. La ciudad amaneció con el sonido de las sirenas policiales que provenían de la esquina de las calles Maretto y Azurduy, del barrio Colón.
Se acercaba nochebuena y tenía que limpiar la casa para esta ocasión, me levanté temprano, tenía mucho que acomodar y siempre me gusta aprovechar la mañana para hacer estas cosas.
No era normal escuchar la sirena de la policía un día de semana a esa hora, supe que algo malo había pasado, pero no le dí importancia y empecé a levantar las sillas de la cocina para pasar el piso que estaba lleno de pelos de mi gato Tinki, mi fiel compañero animal.
Ya pasó una hora, tenía la cocina limpia y me fui a la panadería a comprar pan y algunas facturas para la tarde.
Llegué al negocio y la panadera estaba hablando con Claudia, una vecina del barrio, de algo que sabía que no era bueno.
Lo relacioné directamente con las sirenas en la mañana, entonces pregunté:
— ¿Perdón, pero qué pasó?
— Mataron a una chica, pero todavía no sabemos quién es. Dicen que fue su novio.
Me quedé en shock por un momento, me sentí muy mal por ella, por su familia. No podía creerlo. Nunca había sucedido algo así en la ciudad.
Volví a mí casa, prendí la radio y sintonicé en la FM 91.1 de mi ciudad.
Eran las 10, la hora de los títulos. Esperé y el locutor comenzó a relatar las noticias, y con un tono muy extraño dijo: "Horror: asesinó a puñaladas a su expareja e intentó quitarse la vida en la calle".
Eso es lo que había sucedido, tenía que hacer algo. No podía quedarme de brazos cruzados. Aunque no sabía de quién se trataba tenía que acompañar a su familia, es algo muy duro, no es fácil salir adelante.
