Oneshot

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El sonido de las llaves tintinear y golpear pesadamente el cuenco de cerámica le despertó de golpe. Nada más comprobar cómo la luz amarilla del pasillo se colocaba bajo la rendija de la puerta desechó la idea de que se tratara de un sueño.

¡Kyungsoo había vuelto!

Sin desperdiciar ni un segundo salió de la cama y fue tambaleándose hasta agarrar el pomo. Aún no estaba completamente despierto y cuando abrió la puerta la luz le cegó durante unos segundos, pero a pesar de todo logró encontrar el cuerpo del otro tras un par de pasos.

- Jong...

Ni siquiera logró decir completamente el nombre del menor ya que sus labios se vieron obstruidos por otros igualmente voluptuosos que le tomaban con deseo e impaciencia.

- Jongin-ah, estás desnudo. - murmuró el más bajo cuando su boca finalmente fue libre de las ardientes caricias.

- Kyungsoo-hyung...por favor... - pidió envolviendo una pierna en la cintura del mayor y balanceando su pelvis en círculos, aún con los ojos cerrados.

El más bajo acarició las mejillas del otro con una mano mientras que con la otra recorrió la espalda de Jongin lentamente. El más alto tembló en un placentero escalofrío y se aferró con más fuerza a su amante ronroneando en su oído.

- Chico impaciente... - murmuró Kyungsoo al tiempo que pellizcaba malévolamente uno de los glúteos del menor con demasiada fuerza.

El respuesta Jongin gimió y se alejó del mayor emitiendo un leve quejido. Finalmente pudo abrir los párpados y contemplar al hombre que tenía frente a él, su compañero de piso, Do Kyungsoo.

- Acabo de llegar de un largo viaje, no me he terminado de quitar los zapatos y ya te tengo encima. - dijo el mayor -. Recuerda nuestro trato.

Jongin lo recordaba perfecta y jodidamente, a veces se preguntaba como podía haber aceptado un compromiso que apenas le beneficiaba.

"Sólo sexo, tres veces a la semana, punto y fin" tarareó con rabia en su cabeza como una canción odiosa que desearía no haber aprendido.

- Ha pasado una semana entera. - se explicó el menor con un puchero.

- No es acumulativo Jongin, - respondió el más bajo caminando hasta su dormitorio con la bolsa de viaje a la espalda - y mañana tengo clase a primera hora.

El alto le siguió tímidamente hasta el umbral del cuarto del mayor y observó con mirada triste como deshacía su maleta y se ponía cómodo en ropa de pijama.

- ¿Sigues ahí? - preguntó Kyungsoo al volverse y comprobar que el de pelo castaño le devoraba con la mirada en silencio.

El mayor suspiró al ver como la virilidad del otro se encontraba libre y levemente erguida dándole la bienvenida. A pesar de vivir con Jongin cerca de un año, aún no había logrado corregir su predisposición a andar desnudo por el reducido apartamento. Al menos había una manera de que se pusiera un poco de ropa dentro de la vivienda.

- Voy a preparar algo de picar ante de ir a dormir. - de pronto los ojos del menor brillaron con emoción y se irguió con entusiasmo renovado - ¿Te quieres unir?

No hizo falta una respuesta, nunca lo hacía de hecho, el menor no había rechazado esa oferta desde que empezaron a vivir juntos. Y de pronto desapareció de la puerta de su habitación, dándole vía libre al fin para salir. Kyungsoo sonrió mientras recordaba su norma de comer con, al menos, la ropa interior puesta.

No podía obligar a Jongin a vestirse completamente, ya que el otro siempre se quejaba como un niño y exponía un montón de razones de porqué aquello sería atentar contra su libertad y la de sus "pequeñines".

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