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Capítulo I: El principio del horror

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Es una tarde soleada en el pueblo de McAllen, el ambiente es muy feliz en este pequeño pueblo rural a las orillas de la frontera con México, en el bosque que esta a sus afueras se está germinando la mayor tragedia hasta ese momento, el bosque era de pinos muy altos que desde abajo parecían como si tocaran el cielo, ese día un campamento de jóvenes de preparatoria se encontraba en la zona, era su viaje de fin de curso, probablemente era el último viaje de la mayoría, las tiendas de acampar eran de todos los colores, estas tiendas se encontraban agrupadas junto a un lago que reflejaba los rayos del sol, era un lago con el agua un poco verde, a la orilla se encontraba un grupo de jóvenes platicando, la noche se acercaba cubriendo el bosque y las colinas del pueblo, las noches siempre eran horribles, eran frías y solitarias en todas partes.

Todos se reunieron en una fogata improvisada, el fuego ardía e iluminaba una gran parte de este bosque, dos alumnos se habían escapado de el grupo mayor, se estaban escabullendo entre los verdes matorrales que cubrían el suelo del bosque mientras a lo largo escuchaban las voces distorsionadas de sus compañeros cantar, los últimos rayos del somnoliento sol los iluminaban, poco a poco todo se tornaba azul mientras seguían avanzando, así atravesaron un pequeño río por el cual corría un agua más azul que la del lago, ellos se vieron reflejados en este pequeño río mientras lo saltaban, era Rick un chavo de 18 años, el era delgado y al mismo tiempo fuerte, tenía un lado de su cabeza rapada, vestía unos vaqueros y una camisa de cuadros mientras su acompañante Maggie lo seguía con una sonrisa muy marcada en la cara, tenía el pelo largo y sedoso, su camisa era escotada lo cual relucía sus senos y la hacía parecer atractiva, su pantalón no era diferente de el de Rick, estaba un poco desgastado, ella llevaba una camisa que se había amarrado para que fuera ombliguera, al cabo de unos metros del arrolló encontraron un gran roble que parecía que tocaba las estrellas que hace poco que los observaban, no se detuvieron, al estar detrás del poste Rick la jalo de la mano y la colocó junto al árbol, sus miradas se encontraron, Maggie pudo ver la luna reflejada en los ojos de Rick, ambos se miraron fijamente, estaban enamorados, Rick colocó su helada mano en la cintura de Maggie, ella se estremeció, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Su mirada bajó y volvió a subir, ella cerró los ojos mientras sus bocas se encontraban, Rick estaba muy rojo, estaba hipnotizado, para ellos nada existía, se les olvido todo, se les olvidó que estaban cometiendo una grave falta, no prestaban atención, Rick subió la mano con la que la tenía agarrada de su delgada cintura y la subió hasta los senos de Maggie, ella se empezó a desabrochar la camisa, pero no podía si mantenía su cara ocupada con la de Rick por lo que lo apartó un momento, cuando por fin abrió los ojos vio algo horrible colgado entre las ramas de los árboles era una figura esquelética que no podía distinguir por el brillo de la luna que le daba un aspecto más escalofriante. Así en un parpadeo pareció como si desapareciera, pero la rama sobre la que estaba parada se movía como si hubiese saltado.

Maggie se asusto, empezó a sudar como un maldito cerdo descontrolado, se sumía en el pánico, eso le había parecido muy real.

-Vavavamonos, hay un animal por aquí-dijo Maggie mientras sus ojos empezaban a derretirse en lágrimas, su cara parecía haber envejecido.

-Eeespera, jajaja claro que no, este es un parque privado tontuela aquí no hay animales que nos puedan lastimar-dijo Rick mientras le fruncía una de sus cejas de forma burlona

-Es enserio, no debes de comportarte como un patán, yo me voy-dijo Maggie abrochándose la camisa

-De acuerdo preciosa yo te sigo-dijo Rick

Ambos se encaminaron hacia el campamento, no estaba muy lejos de ellos, solo que ahora les era más difícil ver por donde caminaban, por lo que se guiaron por lo poco que recordaban, mientras caminaban oían crujir las ramas secas mientras Maggie, la pobre Maggie escuchaba algo más, escuchaba silbidos que venían de todas direcciones, Rick cayó en el arroyo, de inmediato su cara reflejo dolor, el frío le hacía temblar las rodillas, pero se levanto, a Maggie no le importo y a Rick, pues le pareció desagradable, siguieron avanzando, así hasta que vieron la primera luz, era la fogata que poco a poco iba muriendo silenciosamente, todo tenía un tono anaranjado, las tiendas de campaña también, Maggie se acercaba a su tienda, no tenía la intención de despedirse de Rick el era un patán para ella, en ese momento un niño salió de su tienda alarmado pidiendo ayuda, Maggie se volteó inmediatamente, ese niño era el hijo de la maestra, estaba saliendo de la tienda de acampar de su madre, vestía una pijama de dinosaurio y tenía el peinado de hongo típico de los niños, una mano flaca y muy larga de color blanco se extendió desde la tienda atrapándole el pie, el niño cayó al suelo mientras su cara reflejaba un color anaranjado y una sensación de sentimiento mientras la mano le enterraba sus negras alargadas uñas en el pie, la mano lo arrastró hacia adentro de la tienda, un silencio mortal se escuchó en ese momento, Rick corrió hacia la tienda mientras un grito horrible provenía de la boca de Maggie, se acercó mientras abría la puerta de la verde casa de campaña, un hoyo fue lo que vio, un maldito hoyo en la parte de atrás, no había nada adentro excepto unas cobijas desordenadas, en ese momento escucho una mezcla entre un silbido y una especie de gruñido, el apartó la cabeza de la tienda y miro hacia su izquierda donde vio a Maggie parada, inmóvil su cara estaba ensangrentada, tenía la cara destrozada, la sangre le escurría desde la frente hasta la cintura, no tenía expresión, estaba totalmente desfigurada, su cuerpo cayó hacia adelante, atrás de ella se alzaba una criatura delgada, era casi como un humano, su cadera era esquelética, su cuerpo era totalmente blanco y lampiño, era bastante alta, sus ojos eran totalmente negros, en su boca se formaba una sonrisa escalofriante, entre sus afilados dientes se veían algunos pedacitos de carne, la sangre se le escurría por los labios, no tenía nariz, sus brazos eran flacos y largos. En ese momento dio un paso al frente mientras Rick daba uno hacia atrás, ese animal se lanzó corriendo hacia el en cuatro patas, Rick corrió lo más rápido que pudo pero no fue suficiente, con sus blancas manos le atravesó el pecho, el bosque había quedado manchado de rojo.

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