Capítulo 1

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Stiles no creyó haber oído bien, así que soltó una gran y sonora carcajada rompiendo el silencio que se había formado en el comedor de su propia casa. Mientras lo hacía, miró a su padre de manera divertida sin llegar a creerlo todavía.

-Debes estar bromeando.-le dijo manteniendo una sonrisa en su rostro a pesar de que por dentro se moría deseando que su padre realmente le estuviera gastando una broma. Una muy pesada.-Creí que habías dicho escuela y verano en la misma frase.

-Lo digo enserio.-aseguró John manteniendo el mismo rostro que antes; serio y amenazante. Stiles sabía que no aceptaría reproches por muchos chantajes o promesas que tratara de hacer para tratar de convencerle de lo contrario.-O apruebas o irás a la escuela de verano, y entonces nada de Scott, de la manada, y no hablemos de salir.

-¿En serio?-el joven palideció de golpe, pues pocas veces había visto a su padre tan serio y por lo tanto reprimió comentar acerca de casos hipotéticos, como comprar en el supermercado, ir a la biblioteca, que hubiese un incendio y tuviese que salir para no quemarse vivo,...

Su padre asintió y se colocó el abrigo con intención de irse, pero retrocedió para asegurarse de que su hijo lo escuchaba, y dijo una de las cosas que más rabia le daba a Stiles, y seguramente a la gran mayoría de adolescentes.

-Es por tu bien.

Estaba tan molesto que ni siquiera tuvo ni las ganas ni las fuerzas de regañar a su padre por haber traído pizza para cenar, y refrescos. Tantos carbohidratos eran malos pero, con el mal humor y el pesimismo que tenía, se comería cualquier cosa. En aquellos instantes le apetecía una olla llena de helado de chocolate y straciatella.

-Vámonos.-dijo el sheriff abriendo la puerta principal de su casa a la espera de que su hiperactivo hijo, el cual en esos momentos no lo parecía, saliese.-La mana debe estar en el loft de Derek.

Stiles pasó de largo, ignorándolo por completo, y se sentó en el asiento de copiloto del coche patrulla. Miró por la ventana con la clara intención de ignorar a su padre. John se sorprendió ya que a pesar de que el recorrido de su casa al loft no superaba los 10 minutos, Stiles no había dicho nada. Tan solo mantuvo la vista en la ventanilla y despegó sus labios una vez para soltar un indignado y molesto suspiro.

Entraron al loft en el cual solo se encontraba Derek apoyado sobre la mesa, observando unos papeles pertenecientes al caso y tema de la reunión que en breve, se llevará a cabo. Ambos adultos presenciaron como Stiles se dejaba caer en el sofá de manera pesada. Derek alzó una ceja mirando al Sheriff con un rostro claramente sorprendido, a lo que John respondió moviendo negativamente la cabeza.

-¿Tienes café? -preguntó ya que aquella noche trabajaba hasta la tarde del día siguiente.

-Aún queda un poco.

-No te molestes. Ya voy yo.-le detuvo entrando en la cocina.

Derek dejó, de manera distraída, un par de libros en la mesa enfrente del sofá, y se sentó junto al joven dejando algo de espacio entre ellos. De reojo vio como Stiles leía el título de los libros hasta decidirse por uno. Acabó sentado de mala manera, casi apoyado sobre Derek, con una media sonrisa en el rostro y acomodando de vez en cuando la cabeza en el hombro del hombre lobo. John no queriendo molestar más a su hijo, se sentó en un pequeño sillón, que llevaba ahí poco tiempo, con su café con unas dosis de azúcar de más.

Derek escuchó como la manada comenzaba a llegar y se levantó, haciendo que el corazón de Stiles tuviese una pequeña arritmia al sentirse desprotegido. El joven se sentó con las piernas cruzadas sobre el sofá, y cuando derek olió las emociones supo lo que pasaba. Dejó escurrir un collar-cadena de cuello y un trisquel tallado en madera como colgante-sobre el libro que Stiles leía con interés. El joven miró a su padre el cual iba a dejar la taza a la cocina, y al mirar a Derek lo encontró en la puerta.

The Scars of my wonderwallStories to obsess over. Discover now