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«Yoongi era el típico chico adicto a las drogas y su expediente era horrible.»

Él acabó con eso cuando encontró a su ángel. Sentía que finalmente había conocido al amor de su vida, y por más cursi que sonara Jimin era alguien que merecía todas las estrellas y hasta la luna. O quizás eso sentía él.

[...]

—Te amo. —Dijo el mayor mientras entrelaza su mano con la de su novio. Jimin simplemente se quedaba callado, estaba cansado de repetirle al mayor lo que de por sí se sobreentendía. Al menos para él las cosas se demuestran, no se dicen. 

—¿Pasa algo? —Dijo Yoongi con un tono preocupado. 

—No, hyung. No pasa nada. —Jimin sonrió falsamente. Era obvio que pasaba algo pero estaba demasiado asustado como para contárselo al mayor. 

—¿Seguro? Soy tu pareja, sabes que siempre puedes contar conmigo. 

—Yoongi hyung, no tiene de qué preocuparse. Estoy muy bien... —Dentro de la cabeza de Jimin se repetían las palabras "no mientas", pero lamentablemente el pequeño se rehusaba a decirlo.

—Está bien, Jiminie~

—Yoonie, me tengo que ir a casa... —Dijo el "sonriente" Jimin, que se encontraba nervioso e incómodo.

Jimin no tenía que irse a su hogar, tenía que ir al hospital. 

¿Qué se debía hacer cuándo ni a la persona que más confiabas podías contarle?

«Jimin estaba solo. 
        Jimin no tenía a nadie más que a Yoongi.»

[...]

El pequeño debía colocarse la bata que por obligación le daba el hospital. Lo dormirían, lo conectarían a máquinas y quien sabe qué otras cosas. 

El doctor quería salvarlo; pero Jimin sabía que ya no había tiempo. Él debía irse y la debía dejar a su único amor aquí, en la tierra.

♡♡♡

Habían pasados dos días de la última vez que Yoongi había visto a su pareja, no respondía los mensajes ni llamadas, no había señales de él por ningún lado.

El mayor buscaba como loco por todas partes, con la esperanza de encontrar a su amor, a su todo. 

Tristemente no había aparecido. Ya no podía ver su sonrisa cuando contaba un chiste malo, la manera en la que respiraba mientras estaba apoyado en su hombro, sus leves pellizcos cuando Yoongi era grosero con su compañero Namjoon. No había señales de que Jimin siguiera en este mundo, pero la esperanza del chico pálido nunca se perdió. 

Un domingo a las 12 de la noche recibió un mensaje: 

"Hyung, nunca tuve el valor de decir lo que sufro. Soy un maldito cobarde. Viví un año con el miedo de perderlo y con una enfermedad. Antes de irme y dejar todo atrás quiero decirle que estoy totalmente arrepentido de todo y que perdone mi estupidez. Realmente lo amo a usted, amo a Yoongi."

Y con esas palabras el doctor desconectó a Jimin...

Un alma angelical se había ido a otro lado. 

Con el pasar de las semanas Yoongi se echaba la culpa de haber sido tan ciego como para no notar la enfermedad de Jimin, él pequeño en ocasiones fue demasiado obvio y siempre alguna indirecta sobre eso decía. 

Yoongi se repetía cada palabra mientras ingería cada pastilla, y paró cuando su vista se nubló.

Su razón de ser y vivir se había ido, y por ende se había llevado el alma del pálido a quién sabe dónde.

Yoongi hizo todo esto con el pensamiento de encontrar a Jimin en el otro lado. 

Pero ambos sabían que eran opuestos y estarían mucho más lejos de lo pensado.

«Porque Yoongi era un demonio, y Jimin un ángel.»  



Heaven and hell ; Yoonmin [One-shot].Where stories live. Discover now