Rein es una joven de 17 años, que desde que comenzó en el colegio ya padecía una enfermedad que a cualquier persona distinta a ella le pudiera haber afectado, pero ella no era esa persona. Esa enfermedad fue la diabetes, que vino de la forma más inesperada y que afecto bastante a sus padres, pero no a ella.
Ella a pesar de haber sufrido mucho y de serle complicado, consiguió aceptarlo y seguir a delante, sus amigas del colegio la ayudaban y también su espíritu fuerte que siempre se negaba a rendirse.
Un día de tantos, mientras paseaba con sus tres amigas, por la calle, hablando tan tranquilamente ella, sufrió un desmayo, repentino, siendo trasladada de inmediato al hospital, donde les comunicaron a sus padres que había poca probabilidad de que ella despertara, debido a que poca sangre le llegaba al cerebro, y además que no conseguían estabilizar sus niveles de glucosa en sangre. Ellos estaban completamente desesperados, era su única hija, ¿Sin ella, que harían ahora? Era todo lo que tenían. Solo podían rezar y esperar, así hasta que su destino se diera a conocer.
Una semana...Otra semana...Y otra semana. Hasta que ¡Por fin, ella despertó! ¿Un milagro? Alguien debió oír sus lamentos, o eso parecía hasta que vieron los ojos de su hija totalmente blancos. No era cierto, no podía ser real. Su madre pareció llevar mejor la situación, mientras que su padre caía rendido en la silla de la habitación y veía a su hija perdida, mirando a todos lados, goteando por sus ojos lágrimas también.
- ¿Papá? ¿Estás ahí? -Él se levantó lo más rápido que pudo, tocando la cara de su hija mientras ella palpaba su cuerpo hasta llegar a su mano, donde la aprieta.
-Lo siento hija, es culpa nuestra. -Ella sonríe y niega con la cabeza.
-No papá, nadie tiene la culpa sino yo, siento haber perdido mi visión.
-Hija...-Vuelve a llorar buscando el torso de su padre para poder abrasarse a él, mientras su padre contiene sus lágrimas y la aprieta fuerte. -A partir de ahora te protegeremos más Rein, nunca más te pasara nada malo.
¿Nunca? Esas palabras parecían ser las más preciosas que su padre le había dicho y, además, que ella tomo muy a pecho, sintiéndose mucho más afortunada ahora. Pero, ella ignoraba la gran seriedad que su padre le había dado a esas palabras.
Paso un mes más, donde ella comenzó a controlar mejor su enfermedad y donde además médicos la ayudaron con su ceguera para que fuera más llevadera.
Todo volvía a la normalidad, o por lo menos eso parecía cuando llego a casa y se tropezó con bastantes cajas que antes no estaban.
- ¿Por qué hay tantas cajas? -La madre la abrazo y la pego a ella.
-Nos vamos hija, muy lejos de aquí, ya nada te hará daño. -Rein se alejó de la madre empujándola.
- ¿A dónde? ¿Y mis amigas?
-Cariño ellas son unas de las culpables de que estés así, si no hubieras salido con ellas estarías bien. -Baja la cabeza y asiente. La madre vuelve a abrazarla mientras su padre carga las ultimas cajas al camión.
- ¿Cuándo nos vamos?
-Hoy mismo, tu padre y yo hemos comprado una casa rustica de dos plantas en medio del bosque.
- ¿Tan lejos?
-Si, cuanto más lejos mejor, hija.
- ¿No puedo despedirme de ellas?
-No, suficiente con todo lo que te ha pasado, ahora dame tu teléfono para tirarlo. -Ella asiente sacando de su bolso el móvil. -Bien, ahora ya todo está en orden, vámonos ya, tu padre debe de estar en el coche.
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TE ESPERO EN MI VENTANA ~ONE SHOT~ TAEHYUNG
FanfictionRein es una joven de 17 años que esta apunto de cumplir su mayoría de edad, pero justo en ese trascurso se queda ciega , cosa que hace que sus padres cambien su vida para siempre de manera drástica, haciendo que así conozca a Kim Taehyung su ángel d...
