"Esta será la última guerra de la humanidad: o bien la unirá de una vez o bien la destruirá por completo. "
-Comandante Artiom Nigorov (2046-2093)
En el año 2069 el derribo de la Gagarin-5 por parte de tropas estadounidenses, sumado a las previas tensiones mundiales, llevó al estallido de la tercera guerra mundial. El mundo se dividió en dos grandes bloques y millones dejaron sus hogares atrás para marchar a la guerra. Tras 6 años de intensos combates los frentes se estancaron: Nadie avanzaba o retrocedía. Los soldados comenzaron a alejarse mas y más unos de otros, adoptando posiciones cada vez más estáticas. Primero llegaron las trincheras, luego las lineas de búnkeres y más tarde los fortines. El 11 de marzo de 2091 se construyó en las orillas del Volga "Fort Tsar", el precursor de las actuales fortalezas de batalla, enormes moles de hormigón armadas hasta los cimientos. 40 años después se remplazó totalmente la guerra convencional por batallas de artillería a larga distancia desde fortalezas. Los cañones sustituyeron a los rifles y los soldados rara vez salían de sus posiciones. Casi un milenio de bombardeos hicieron desaparecer el porqué de la guerra. Ya no había motivos políticos o económicos. Solo odio, puro odio.
Pero eso no fue lo peor: la guerra transformó la tierra en un yermo estéril de suelo negro y atmósfera venenosa. Los rayos del sol apenas pueden atravesar las nubes de ceniza tóxica y la población vive en ciudades colmena, edificaciones piramidales que ocupan cientos de miles de kilómetros cuadrados y en cuyo interior hay construidas grandes urbes. Una población que solo conoce la guerra. Sin embargo, sus horrores están reservados para aquellos que combaten cada día en las fortalezas: mutilaciones, aplastamientos, guerra química, incendios, radiación... Son solo algunos de los peligros a los que se enfrentan a diario los valientes guerreros y guerreras que luchan por defender nuestra libertad y aplastar a la escoria enemiga. El resto de hombres, mujeres y niños trabajan día y noche en la retaguardia para asegurar la victoria, ya sea cultivando alimentos, construyendo nuevas estructuras o en fábricas de armas y munición.
Es en una de estas fábricas donde comienza mi historia.
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APOLO
Ficção CientíficaLa guerra, cuna de héroes, hazañas y grandes gestas. O eso dice el panfleto de reclutamiento...
