1. ¡Es un gusto volver a verlos!

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Era de madrugada, exactamente las 6. Se plasmaba en mis oídos una canción bastante conocida para mí, la cuál recordaba haber puesto en el despertador de mi amado teléfono el día anterior.

Y sí. Mi mañana era, e iba a seguir siendo perfecta. Si me pongo en "plan" de decir cosas cómo "no quería levantarme", o, "parecía un zombie al despertar", pues, esto quedaría muy cliché, ¿no? Y yo odio los clichés.

Como sea. Me levanté de la cama con una gran sonrisa en el rostro, luego de haberme obsesionado con la idea del primer día de clases, tras 2 largos meses de vacaciones.
Reencontrarse con los amigos, disfrutar de los primeros días... Porque, claro, al comienzo todo es muy bonito, habrá que ver cómo se ponen las cosas después... Sin embargo, uno siempre se tiene que mantener positivo, y eso es lo que haría, ya que algunas veces suelo ser pesimista, afortunadamente, es algo que no me pasa muy seguido, pues mi vida, era casi perfecta, por lo menos para mí, y estaba muy agradecida con eso.

Apagué el despertador de mi celular, pues el volumen estaba al máximo, y éste resonaba por toda la habitación, lo cual, probablemente, haría que en cualquier momento despierten mis padres, quiénes se encontraban en el cuarto de al lado.

Luego de tomar una ducha, retomé camino hacia mi habitación para buscar mi uniforme escolar, y vestirme con éste. O al menos, eso era lo quería.
Pasé 7 minutos(lo cuál para mí ya es mucho), buscando el bendito atuendo en el armario, pero no lo encontraba.
Eso me pasa por nunca hacer caso. Mi madre me había repetido ya miles de veces, que aliste mis cosas para la escuela un día antes, pero desde pequeña, me acostumbré a ser desordenada y no obedecer sus palabras.
Aunque, vamos, es sólo un uniforme. Al final, lo encontré en el cesto de ropa limpia.

Cuándo me encontraba lista, corrí rápidamente hacia el living de mi vivienda. No sin antes, servirme un delicioso zumo de naranja, unas cuántas tostadas y un yogurt de vainilla. Todo esto, acompañado de una ensalada de frutas. ¿Ya les había mencionado que por las mañanas tengo un gran apetito? Pues, lo peor de todo, es que aquí siempre habrá algo que comer, así que, simplemente no podía evitar comer lo que se me antojara.

Salí de el lugar al cuál llamaba casa, no sin antes despedirme de mis padres, para caminar con paso lento hacia mi escuela, ya que, después de todo, tenía tiempo de sobra.

Me encontraba caminando por las calles de Sevilla, la cual se ubica en España. Aún siendo de esa nacionalidad, estaba acostumbrada a no utilizar su acento. Sabía que llevar un español perfecto, me ayudaría mucho si conseguía una carrera.

Cuándo llegué a aquella institución a la cuál me obligaban a decirle "segundo hogar", lo primero que hice fue buscar mi nueva clase, en la cuál me la pasaría encerrada el resto del año. Digo, sí, al comienzo parecía que me gustaba venir aquí, pero el sólo hecho de pensar que, tras venir acá, tendré que seguir haciendo deberes en casa, y estudiar, me aterra.

Me encontraba caminando por los pasillos, buscando a algún compañero, o quién sea que sepa a dónde se dirigé, cuándo de pronto alguien me tomó por los hombros, y gritó mi nombre.

-¡Akellye! - Gritó con una mirada juguetona, un chico de ojos verdes, y cabello negro, el cuál se me hacia muy conocido.

-¡Ugh, Jason! ¿De verdad era necesario hacer eso? - Dije algo molesta, pero a la vez, como si hubiera visto un mismísimo fantasma. Obviamente, mostraba esa expresión sólo para ver su reacción, hace falta más que eso para asustarme.

-Y, pues... sí. - se digno a comentar, sarcásticamente - la verdad es que, no pensé que llegaría a asustarte. - Pues... pensó bien.

Vaya, así que él piensa que me asustó.
Haría falta hacerme ver una saga completa de películas de terror para que yo no pueda dormir toda la noche, pero realmente, un pequeño "susto" no era la gran cosa.

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⏰ Last updated: Aug 17, 2017 ⏰

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