CAPITULO UNO
Desperté, aún estaba todo oscuro a mi alrededor, 5 a.m se marcaba en el reloj de la mesa, otra noche sin dormir bien, genial.
Estire mi espalda de manera perezosa, soltando un quejido; me moví un poco entre las sábanas, intentando obligarme a dormir, pero los pensamientos usuales inundaron mi mente: los examenes, la escuela, las tareas a entregar, Theo...
La alarma al fin sonó, las 7:35 a.m, un sonido constante y molesto, me levanté perezosa, baje los pies y senti el piso helado, caminé rápido hacia el baño intentando no tocar tanto el piso, siento como mis pies se helaban a la misma temperatura del suelo y eso no me agrada, llegué al lavabo (y al refugio de mi tapete), abrí el grifo dejando correr el agua helada, metí mis dedos y empecé a jugar con el agua helada, transparente, esta formaba burbujas al tocar mi piel con fuerza, me quedé ahí jugueteando con las burbujas; cerré el grifo y entré en la regadera, abrí el chorro; sentí como el agua fría me golpea fuerte en el rostro, el mismo efecto que tiene la cafeína en mi.
Corrí escaleras abajo, era tarde, tardé más de 30 minutos en el baño y no me di cuenta, escuchaba como el autobus se detenía, mierda, yo sigo aquí dentro, abrí rápido la puerta y ahí estaba, a pocos metros de mi, ese maldito demonio amarillo.
- ¡hey!- grité agitando mis brazos, me giré a cerrar la puerta, y el autobus ya estaba avanzando, rayos, corrí lo más rápido que el café en mis manos me permitía, la mochila en mis hombros me lastimaba la espalda, veía como ese camion amarillo se marchana burlandose de mi.
Corrí aún sabiendo que era inútil, pero me detuve hasta sentir el pavimento debajo de mis pies, gruñi pateando el suelo, escuché como un motor se acercaba a mi por la espalda, apenas giré a ver de dónde salía ese sonido cuando sentí una rafaga de aire bastante fuerte pasar a mi lado, mi cabello se revolvió en mi rostro y el café se me derramó sobre el pecho, giré otra vez solo para ver a la moto negra alejarse a gran velocidad.
-¡IMBÉCIL!- grité lanzando la taza de café en mis manos hacia su dirección, genial, ahora estoy toda empapada, manchada y bastante tarde a la primera clase, este día ha iniciado perfecto.
Continúe caminando hasta el instituto, el café ya se había secado de mi camisa, lo cual dejaba una sensación pegajosa y olor de café bastante leve; llegue a la escuela solo para notar que el pasillo ya estaba vacio, las clases ya habían iniciado, corrí hasta mi salón de clases, mis pasos formaban eco a mi alrededor lo cual me desconcertaba un poco, la escuela nunca estaba así de vacía (por lo menos no en la mañana). Entré al salón y el ruido se hizo presente, chicos charlaban, las voces eran cada vez más fuertes, la maestra aún no llegaba, bien, corrí entre las butacas hasta mi asiento el cual estaba ocupado por un chico envuelto en una chaqueta de cuero.
- disculpa,- dije molesta.- esta es mi banca, ¿podrías moverte?
Le sonreí de manera forzada, él sólo movió su cabeza para verme, bajo un poco sus lentes dejando ver así sus ojos, esos ojos de color verde intenso.
- ¿y tu nombre es...- dejó la pregunta abierta para así decir mi nombre.
- Afrodita Rogers- aclaré mi garganta.
- bien,- paseó su mirada por toda la butaca, se movió de manera rara para verla y examinarla toda.- no veo tu nombre por ninguna parte,- levantó sus hombros, como si le importara poco.- así que te recomiendo te marches.
Sentí como mis mejillas se ponían rojas y tensas, abrí la boca para decir algo pero fui interrumpida por la maestra, todos corrieron por todo el salón sentándose en sus lugares, di una patada en el suelo y me senté frente de él, la clase siguió su curso y el chico de atrás no dejaba de distraerme, 》¿tienes un lapiz?, ¿en que página era?, ¿por qué te llamas así?, ¿tienes pluma?, ¿le entiendes?, ¿que día es?《, me estresaba el que no me dejara concentrarme en la clase, cuando volví a sentir su dedo tocar mi hombro explote.
- ¡ya basta!- grité molesta, la clase entera me volteó a ver, incluyendo la maestra.
- señorita Rogers, ¿sucede algo?- dijo la maestra cruzando las manos sobre su pecho.
- sí, él no me deja concentrarme en la clase-. Dije señalando al chico detrás mío.
- oh,- se colocó los lentes que colgaban de su cuello.- pero mire nomas, una cara nueva, sabía que vendría alguien nuevo este año,- plancho con las manos su falda y extendió su mano hacía él.- pase y presentese, por favor.
Escuché como soltó el aire en manera de reclamo, pero eso no impidió que se incorporara y caminara hacia la maestra; era un chico de un metro ochenta más o menos, cabello güero y desordenado, piel apiñonada más por el sol que por que fuera su color natural, facciones finas y marcadas, sus ojos eran un tanto grandes y de un verde intenso, traía unos jeans azules claro, unos Converse negros de bota y muy gastados y la chaqueta que ya mencioné de cuero negro; al llegar al frente giró sobre sus talones y dio la cara a todos, comenzó a hablar.
- mi nombre es Sigrid Bilbao, vengo de Canadá de intercambio, y no tengo amigos.
La manera en la cual dijo lo último hizo reíra todos menos a mi, bufe ante tal broma, puso sus pulgares en los bolsillos, levantó los hombros, y dio paso hacía la butaca, MÍ butaca. Puse los ojos en blanco al escuchar como se sentaba y estampaba sus pies en el suelo, la clase siguió su curso y la señorita McLaren escribía en el pizarrón más y más cosas, su voz era bastante calmada, además de que su manera de hablar era lenta y pausada, lo hacía para que así no nos perdieramos de nada y poder anotar en la libreta, pero, sorprendentemente el sueño no conciliado por la noche se hizo presente e hizo que mis parpados se cerrarán involuntariamente.
***
Última campana del día, tomé mis cosas y salí del salón de inglés, ignorando las palabras del profesor sobre alguna tarea, pasé rápido a mi casillero y comencé a guardar los libros del día, dejando unos cuantos cuadernos en mi mochila, la puerta de mi casillero se cerró de golpe causandome un sobresalto, levanté la mirada, vi una mano encima de la puerta de mi casillero.
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Cuando Él Llegó [Re-subiendo]
Teen FictionAfrodita, una estudiante que desea que algo emocionante pase en su vida. Sigrid, un adolescente empedernido que busca un cambio en su aburrida vida. ¿Quién diría que estos dos se unirían por un proyecto escolar? Y una búsqueda constante de la person...
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