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Y allí está ella, otra vez, a tres metros de mi, de espaldas, pero aún así soy capaz de reconocer esa larga melena.

Es la chica de la cafetería. Fue allí donde la vi por primera vez. Si, lo sé, parece muy típico, pero no fue ahí cuando me cautivó. Se le cayó el café y acto seguido se puso a reír. Soltó una carcajada tan verdadera que el pelo se me puso de punta. Y juro que lo vi todo a cámara lenta, esa larga cabellera balanceándose de un lado a otro, y no paraba de reír, era una de esas risas que llenan el alma. Y se con certeza que todo el mundo en ese lugar estaba cautivado. La chica cuando acabó de reír cogió la fregona que tenía el empleado y se puso a limpiar ella misma el desastre que había causado.

Fue ese el momento en el que supe que esa chica tenía algo especial. Y aquí estoy ahora, tres días después, detrás de ella, pensando en algo ingenioso que decir para hacerle reír.

-Hola -Le toco el hombro provocando que la morena se de la vuelta.

-Hey, ¿te conozco? -Me quedo embobado con sus ojos, mejor dicho de su mirada, una mirada intensa que viene de unos ojos de largas pestañas.

-No, soy Luke Miller -Digo dandole la mano. Por el momento no me viene nada ingenioso a la cabeza. Nada con lo que hacerla reír. Pero no creo que haga falta, esta chica está sonriendo en todo momento. Es agradable.

-Encantada -Dice mirando de un lado a otro, parece que está buscando a alguien.

- ¿Y tú?

-¿Y yo que? -Dice mirándome fijamente con los ojos abiertos.

-Que como te llamas. - es bajita por lo que para mirarme a los ojos tiene que levantar la cabeza.

-Las cosas sin dueño no tienen nombre.

Y eso me ha sorprendido un montón. No lo esperaba para nada. Y me coge de la mano, lo que hace que me sorprenda aún más. Me arrastra hasta la pista de baile. El club está llenísimo pero ella no tarda en abrirse paso entre la multitud.

Bailamos durante media hora o así y después de eso, le llevo fuera del local.

-No eres de aquí, ¿verdad? Tu acento...

-Soy de España, he venido aquí de intercambio. -Su nariz está roja por el frío. Y no puedo evitar pensar lo adorable que es esta chica.

-Pues entiendes y hablas muy bien el inglés, estoy impresionado.

-Gracias. La verdad es que de pequeña venía todos los veranos de vacaciones porque tengo familia aquí, supongo que se debe a eso.

La morena se sienta en la acera y juega con el césped. Me siento a su lado, pensando en que decirle. Aún no he asumido que este conversando con esta chica.

-¿Has venido con alguien? -Es lo único que se me ocurre y ahora estoy rezando para que no me diga que ha venido aquí con su novio.

-Si, con mi amiga y su novio, pero me han abandonado. -Y ríe por décima vez en la noche, no me canso de oírla.

-¿Vas a cursar último año? -Que diga que si, que diga que si.

-Si, tengo la sensación que este año será increíble. En Estados Unidos todo es mejor. Es otro mundo. -Deja de mirarme para observar su alrededor. Cuando vuelve a poner los ojos en mi, me doy cuenta de que estos están vidriosos por el frío. No miento cuando digo que está es una noche muy fría para estar en verano.

Caótica. Tahanan ng mga kuwento. Tumuklas ngayon